Organizar caramelos de colores en un tablero, construir una ciudad de la Edad Media o disputar una partida de cartas son algunas de las opciones más populares entre los aficionados al ocio virtual. A continuación, te contamos cómo divertirte con estos juegos sin poner en riesgo tus finanzas. 

Ya sea a través del teléfono inteligente, ordenador, tablet, videoconsola u otro dispositivo tecnológico, los juegos en línea ganan cada vez más terreno dentro de la industria del entretenimiento. Sin embargo, existen aspectos que vale la pena conocer con antelación para evitar que la diversión nos juegue una mala pasada, por ejemplo, en nuestra economía personal y, por ende, que dañe nuestra salud financiera.

Cuando hablamos de juegos en línea, nos referimos a aquellos que necesitan una conexión a Internet y que permiten la interacción en tiempo real con los elementos del propio juego o con otros participantes. La lista es amplia e incluye desde los tradicionales juegos de casino hasta los de deportes, rol, acción o estrategia, entre otros.

En la era digital, cada vez más personas dedican gran parte de su tiempo libre a los juegos online. La falta de control en esta actividad puede ocasionar, además del riesgo de caer en conductas adictivas, problemas financieros derivados de los costes del juego en sus diferentes modalidades, pues, aunque solemos pensar en los casinos online y las casas de apuestas cuando relacionamos juego y dinero, la realidad es que hay otras opciones aparentemente inofensivas que podrían salirnos más costosas de lo que pensamos.

Juegos en línea de casino y apuestas

Aunque hay países en los que la edad mínima puede variar, por norma general, el acceso a los casinos y a las apuestas a través de Internet está regulado y solo es permitido para los mayores de edad, por lo que existen mecanismos de verificación de identidad con el fin de impedir el acceso de menores. 

Tanto si se trata de un casino online o una casa de apuestas virtual, lo primero que debemos tener en cuenta es que, tras la verificación de identidad, nos pedirán un método de pago, generalmente una tarjeta bancaria,  de la que se descontará el dinero que gastemos en los diferentes juegos o apuestas. Por ello, es importante seguir algunas recomendaciones:

  • Fíjate en la seguridad. El sitio web debe contar con la licencia de funcionamiento de la autoridad competente en cada país y conviene verificarlo antes de ingresar cualquier dato personal. Además, si accedes a través de un navegador, la inclusión del protocolo ‘https’ al inicio del dominio (la dirección electrónica) y de un candado cerrado en la parte izquierda de la barra de navegación son algunos indicadores de que la conexión web es segura y los datos personales y bancarios están resguardados.

  • Busca depósitos bajos. Es común que, para apostar en los juegos, el sitio web establezca como requisito un depósito mínimo de dinero. Es recomendable buscar aquellas opciones con depósito bajo y así evitar arriesgar una suma mayor de la que te puedas permitir. Ten en cuenta que, cuanto más dinero esté disponible en el depósito, más posibilidades existen de gastarlo.

  • No lo tomes como un trabajo. Aunque haya dinero de por medio, este tipo de juegos online deben servir como mero entretenimiento y nunca como una forma de trabajo o para obtener un ingreso regular. 

  • Déjalo a tiempo. Ten en cuenta que, cuando el juego no resulta a tu favor, existe un sesgo cognitivo llamado efecto reflejo, que te empuja a asumir mayores riesgos financieros para tratar de recuperar el dinero perdido. Dicha conducta te puede llevar a mayores pérdidas.

  • No juegues con dinero prestado. Es recomendable planificar el dinero que vamos a destinar al ocio cada mes, a través de un presupuesto. En esa partida, podemos contemplar el ocio online y así marcar una cuantía que no debemos superar, con el fin de no caer en sobreendeudamiento. En caso contrario, por ejemplo, utilizar el cupo de las tarjetas de crédito o solicitar préstamos puede afectar negativamente a tus finanzas y originar importantes deudas.

Si te interesa conocer más sobre las consecuencias de las apuestas online, Finanzas para Mortales ha preparado este artículo sobre la ludopatía.

Videojuegos en línea  

Además de los juegos online de azar que hemos visto anteriormente, también existe un amplio catálogo de juegos en línea con títulos diseñados para todas las edades y preferencias, y que incluye desde los tradicionales juegos de mesa hasta los videojuegos más actuales, como los de acción, estrategia o simulación, entre otros.

Esta modalidad cuenta con una gran variedad de juegos a los que es posible acceder de forma gratuita, ya sea a través de páginas en Internet o descargándolos en nuestros dispositivos. Sin embargo, también existe la opción de comprar juegos, así como pagar para recibir actualizaciones, obtener contenidos adicionales o gozar de ventajas respecto a las versiones gratuitas, entre otras.

Saber si un juego tiene costes asociados es uno de los principales aspectos a considerar antes de adquirirlo. Entre las formas más populares que requerirán de algún pago por nuestra parte, destacan las siguientes:

  • Premium: se paga por el derecho de poseer y disfrutar de todas las opciones que tiene un juego. Así como anteriormente era común ir a una tienda y comprar el juego en un formato físico -disco o casete, por ejemplo- para, posteriormente, utilizarlo en el respectivo dispositivo, en la actualidad ocurre lo mismo, pero de manera virtual, es decir, pagando por la descarga o el acceso para jugar sin restricciones.  Generalmente, es posible comprarlo en la web del propio desarrollador o a través de plataformas especializadas, por lo que es recomendable asegurarse que es un proveedor de confianza, ya que será necesario introducir los datos de pago. Esta modalidad no está exenta de los llamados micropagos, en los que hay que abonar las actualizaciones o contenido adicional no incluido en la versión original.

  • Freemium: este concepto es uno de los más utilizados actualmente por los desarrolladores como método de financiación. Se trata de lanzar al mercado un juego gratis, pero con la opción de cobrar por acceder a todas las características disponibles o también por disfrutar de una mejor experiencia de usuario. Un ejemplo habitual en este tipo de títulos es cuando se pasa de un nivel a otro: en la versión gratuita, a veces, es necesario esperar un tiempo establecido para que el siguiente nivel esté habilitado, mientras que pagando se activa de forma inmediata. Controlar los métodos de pago o desactivarlos en el dispositivo puede ser una buena estrategia para no dejarte llevar por la tentación de destinar dinero a este tipo de mejoras.

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