Según un artículo @rielcano, contrariamente a lo que se intuía como un paso natural durante la pandemia, especialmente durante los confinamientos, los flujos migratorios hacia el mundo rural no han mejorado y las estimaciones apuntan a que la población urbana seguirá creciendo en el futuro.
Puntos principales del artículo:
- Desde 2007 más de la mitad de la población del planeta reside en ciudades. Aunque con amplias diferencias por continentes: mientras en América más del 80% de las personas viven en urbes, en África apenas llegan al 40%.
Las estimaciones anteriores a la pandemia apuntaban a que para el año 2050, más de dos tercios de población mundial vivirá en ciudades.
‑ Ciudades cada vez más grandes: mientras en 1990, un 34% de la población urbana residía en ciudades de más de un millón de habitantes, en 2020 ese porcentaje ya había ascendido al 43%, y para 2035 se estima que alcance el 47%.
Con relación a las “megaciudades” (>10 millones de población) éstas se habrían triplicado desde 1990 (hasta 30) encontrándose más de la mitad en el continente asiático y para el año 2100, la explosión demográfica en África se traduciría en una intensa proliferación de “megaciudades”, con Lagos y Kinshasa superando incluso los 80 millones de habitantes.
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Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, los europeos apoyan el avance tecnológico cuando refuerza seguridad, inclusión y bienestar social, pero muestran resistencia si el cambio se percibe impuesto, opaco o contrario a sus valores.
Según un informe reciente publicado por CEPS, los reguladores financieros europeos deberían adoptar la competitividad como un objetivo secundario formal, siguiendo el precedente establecido por la Financial Services and Markets Act de 2023 en Reino Unido.
Según la OCDE, las pymes y start-ups que crecen rápidamente contribuyen decisivamente a la creación de empleo, el crecimiento económico y la competitividad. Las de alto crecimiento (un tercio en tres años) generan tanto empleo como las grandes empresas.
Según @McKinsey, los bancos deben prepararse para una nueva curva de crecimiento. La precisión estratégica —combinar tecnología, disciplina de capital y conocimiento profundo del cliente— distinguirá a los líderes de los rezagados.
Según Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, para impulsar el crecimiento se necesitan tres cosas: mejorar la regulación para dinamizar la iniciativa privada, profundizar la integración regional y prepararse para aprovechar el potencial de la IA.
Según The European House–Ambrosetti, la UE tiene una oportunidad de impulsar competitividad y crecimiento a través de la simplificación normativa y supervisora, sobre todo en materia de sostenibilidad y en el sector financiero.
Según Ramón Casilda Béjar, España, en el complejo panorama geopolítico actual, tiene la oportunidad de fortalecer su rol como puente entre Iberoamérica y la UE, revitalizando inversiones en las dos direcciones.
Según el @ECB, en episodios de crisis, se recurre al efectivo como reserva de valor fiable y medio de pago resiliente, lo que resalta su papel crucial más allá de su relevancia en las transacciones diarias de pagos.
Según Juan S. Mora-Sanguinetti, en España un aumento del 10% en el volumen de regulación provoca una caída del 0,5% en el empleo de las empresas con menos de 10 trabajadores.
Según Hélène Rey: “En un mundo donde las stablecoins, en particular aquellas vinculadas al dólar, se conviertan en una herramienta de pago global importante, debemos prepararnos para consecuencias de gran alcance”.
@judith_arnal propone reformas para que la UE avance en la simplificación regulatoria, empezando por consensuar qué significa, con la competitividad como pilar, además de mecanismos de coordinación y un rediseño de la gobernanza.