El think tank español Fedea publica un informe con propuestas en materia tributaria ante la crisis del coronavirus. Una vez superado lo peor de la crisis, proponen la implementación de unos “Coronatributos” temporales para financiar los gastos extraordinarios causados por la pandemia y reactivar la economía. A largo plazo recomiendan una serie de reformas permanentes y estructurales para sanear las finanzas públicas. En ambos casos sería necesaria una racionalización del gasto público.
Para los autores de este informe, la forma más justa y sencilla de implementar los “Coronatributos” sería “a través de un recargo en el IRPF que estaría vigente durante un período limitado hasta alcanzar un cierto equilibrio en las finanzas públicas”. El IRPF además de ser un impuesto general y progresivo tendría, entre otras, las siguientes características favorables para cumplir con su función recaudatoria:
Para el largo plazo, el informe proporciona un detalle amplio de medidas y reformas permanentes, cuyo objetivo sería equilibrar el déficit estructural entre ingresos y gastos públicos, entre las que destacamos las siguientes:
Otras recomendaciones: Aproximar los tipos de gravamen sobre bebidas alcohólicas, labores del tabaco y combustibles fósiles a los establecidos en los principales países de la Unión Europea; aprovechar el recorrido que todavía tienen los impuestos medioambientales; reformar el impuesto sobre el patrimonio y el de sucesiones y donaciones y seguir luchando contra el fraude fiscal.
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Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, los europeos apoyan el avance tecnológico cuando refuerza seguridad, inclusión y bienestar social, pero muestran resistencia si el cambio se percibe impuesto, opaco o contrario a sus valores.
Según un informe reciente publicado por CEPS, los reguladores financieros europeos deberían adoptar la competitividad como un objetivo secundario formal, siguiendo el precedente establecido por la Financial Services and Markets Act de 2023 en Reino Unido.
Según la OCDE, las pymes y start-ups que crecen rápidamente contribuyen decisivamente a la creación de empleo, el crecimiento económico y la competitividad. Las de alto crecimiento (un tercio en tres años) generan tanto empleo como las grandes empresas.
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Según Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, para impulsar el crecimiento se necesitan tres cosas: mejorar la regulación para dinamizar la iniciativa privada, profundizar la integración regional y prepararse para aprovechar el potencial de la IA.
Según The European House–Ambrosetti, la UE tiene una oportunidad de impulsar competitividad y crecimiento a través de la simplificación normativa y supervisora, sobre todo en materia de sostenibilidad y en el sector financiero.
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