Financial Times publicó un artículo escrito por Ana Botin (presidenta ejecutiva de Banco Santander) en el que afirma que la UE se enfrenta a un momento de la verdad. "La prueba es muy simple: ¿todos los estados miembros creen que estamos juntos en esto?"
Reconoce las acciones del Banco Central Europeo, de los reguladores y de la Comisión Europea que “han puesto en marcha medidas importantes y oportunas –mediante la compra de deuda pública privada- para asegurar que hay suficiente liquidez en toda la UE.”
Sin embargo también señala que las respuestas unilaterales y descoordinadas han olvidado un principio fundamental de la Unión europea: “el convencimiento común de que somos más fuertes cuando actuamos juntos es lo que ha contribuido al avance de la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos. Nuestros logros se basan en ese principio.”
Ana Botín anima a los ministros de Finanzas de la UE a llegar a un acuerdo sobre un plan común a nivel europeo para no poner en peligro el proyecto europeo: “Si no somos capaces de actuar juntos ahora, podría estar en peligro la fe de los europeos en el proyecto europea, y con ello todo lo que hemos logrado”
La presidenta destaca que los bancos son parte de la solución en esta crisis: “Hemos reservado capital precisamente para poder afrontar shocks sistémicos como este. Y Santander ha liderado los recortes en la compensación de la alta dirección y el cambio de la política de dividendos, y gracias a eso tendremos aún más capacidad de financiación. Pero los bancos no podemos hacerlo solos.”
Para Ana Botín, es el momento de acordar un instrumento financiero común a nivel europeo que nos permita seguir pensando en el futuro y la prosperidad de Europa: “Si no es un coronabono, tal vez es el momento de considerar un bono común, respaldado por la UE”.
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Según Boston Consulting Group, la nueva regulación posterior a la crisis financiera global (GFC) reforzó la resiliencia del sector, pero institucionalizó un sesgo orientado a eliminar cualquier riesgo en detrimento del crecimiento económico.
Según Ramón Casilda el acuerdo UE Mercosur permitirá un ahorro arancelario de aproximadamente 4.000 millones de euros anuales, una cifra muy superior a lo esperado en los acuerdos con Canadá y Japón.
Según el economista José Carlos Diez, la banca española tiene un exceso de depósitos y liquidez disponible para atender la demanda de crédito de empresas y familias, y además lo hace con los tipos más bajos de Europa, según el BCE.
Según CEPS, la complejidad regulatoria y supervisora de la UE supone un freno estructural a la integración, inversión y profundidad del mercado, con costes que recaen especialmente en pequeñas empresas nuevos entrantes y modelos de negocio transfronterizos.
Según el BCE, un sistema de pagos eficiente, seguro e integrado reforzaría el papel internacional del euro y aportaría beneficios como menores costes de financiación, menor exposición a fluctuaciones cambiarias y mayor protección frente a sanciones.
Según el IEA, uno de los debates clave en la UE sobre simplificación de la regulación financiera es si incluir explícitamente la competitividad, eficiencia o crecimiento como objetivos de las autoridades regulatorias, siguiendo el modelo del Reino Unido.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, unos mercados financieros más profundos e integrados reforzarían el papel global del euro. Esto requiere, entre otros elementos, sistemas de pago resilientes e interoperables y completar la unión bancaria.
Alianzas banca–crédito privado: según Oliver Wyman, los ganadores serán quienes combinen la disciplina de análisis y estructuración bancaria, su capacidad de distribución y acceso a clientes, con el apetito del capital privado por riesgo ilíquido y de largo plazo.
Lucrezia Reichlin (CEPR): la CBDC no es condición necesaria para la soberanía monetaria. Confundir dinero y pagos puede generar un diagnóstico equivocado y una mala asignación de esfuerzos de política económica.
Según el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social destacan como los principales riesgos a corto plazo, mientras que los riesgos ambientales dominan el largo plazo.
Según el World Economic Forum, la IA ha pasado de la experimentación a integrarse en los procesos de trabajo, prometiendo fuertes incrementos de productividad, pero también planteando retos clave sobre inclusión económica, valores, confianza y resiliencia.
Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.