Douglas J. Elliott, socio de Oliver Wyman en Nueva York, experto en temas de regulación financiera y public policy, escribe sobre una posible nueva “crisis del euro”, cuya probabilidad de ocurrencia dependerá del equilibrio final entre los factores positivos y negativos de la situación actual de la eurozona.
Su escenario central es una nueva versión de la crisis del euro (secuela de la crisis del euro anterior 2010-2015) durante los próximos dos años, donde los factores negativos pesarán más que los positivos, pero que "Europa una vez más superará sin una ruptura de la Eurozona u otros resultados extremos". Los recientes acontecimientos positivos en la región (la propuesta de la Comisión Europea de un Fondo de Recuperación de 750.000 millones de euros), sin embargo, le llevarían a reducir esta probabilidad por debajo del 50%.
Factores negativos ("Motivos de preocupación"):
Factores positivos ("Razones para la esperanza")
En cualquier caso, el resultado final de la crisis de Covid-19 en la Unión Europea dependerá de la evolución de algunos temas cruciales como la incertidumbre sobre el grado de recesión económica final, la debilidad de la zona euro provocada por la falta de integración fiscal y unión bancaria o el impacto potencial de las decisiones del Tribunal Constitucional alemán sobre los poderes del BCE.
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Según el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social destacan como los principales riesgos a corto plazo, mientras que los riesgos ambientales dominan el largo plazo.
Según el World Economic Forum, la IA ha pasado de la experimentación a integrarse en los procesos de trabajo, prometiendo fuertes incrementos de productividad, pero también planteando retos clave sobre inclusión económica, valores, confianza y resiliencia.
Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, los europeos apoyan el avance tecnológico cuando refuerza seguridad, inclusión y bienestar social, pero muestran resistencia si el cambio se percibe impuesto, opaco o contrario a sus valores.
Según un informe reciente publicado por CEPS, los reguladores financieros europeos deberían adoptar la competitividad como un objetivo secundario formal, siguiendo el precedente establecido por la Financial Services and Markets Act de 2023 en Reino Unido.
Según la OCDE, las pymes y start-ups que crecen rápidamente contribuyen decisivamente a la creación de empleo, el crecimiento económico y la competitividad. Las de alto crecimiento (un tercio en tres años) generan tanto empleo como las grandes empresas.
Según @McKinsey, los bancos deben prepararse para una nueva curva de crecimiento. La precisión estratégica —combinar tecnología, disciplina de capital y conocimiento profundo del cliente— distinguirá a los líderes de los rezagados.
Según Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, para impulsar el crecimiento se necesitan tres cosas: mejorar la regulación para dinamizar la iniciativa privada, profundizar la integración regional y prepararse para aprovechar el potencial de la IA.
Según The European House–Ambrosetti, la UE tiene una oportunidad de impulsar competitividad y crecimiento a través de la simplificación normativa y supervisora, sobre todo en materia de sostenibilidad y en el sector financiero.
Según Ramón Casilda Béjar, España, en el complejo panorama geopolítico actual, tiene la oportunidad de fortalecer su rol como puente entre Iberoamérica y la UE, revitalizando inversiones en las dos direcciones.
Según el @ECB, en episodios de crisis, se recurre al efectivo como reserva de valor fiable y medio de pago resiliente, lo que resalta su papel crucial más allá de su relevancia en las transacciones diarias de pagos.
Según Juan S. Mora-Sanguinetti, en España un aumento del 10% en el volumen de regulación provoca una caída del 0,5% en el empleo de las empresas con menos de 10 trabajadores.