Artículo publicado por Bruegel, que analiza la relación entre el sector bancario y la Inteligencia Artificial (IA). Si bien el uso de esta tecnología ha ayudado al sector a superar con éxito el reto del incremento de actividad digital durante la pandemia, es previsible que se reduzca la inversión en IA en el corto plazo, tanto por el efecto de la crisis en la rentabilidad de las entidades, como por la dificultad de los modelos de riesgos basados en IA para predecir el comportamiento futuro de los clientes en un contexto en el que “el presente no se parece en nada al pasado”.
Según el artículo, el sector bancario antes de la pandemia era el segundo sector que más invertía en IA, por detrás del sector tecnológico, lo cual le habría permitido estar preparado para afrontar con éxito el incremento de la actividad digital de sus clientes durante los confinamientos, en los que “el uso de la banca on-line y banca telefónica se habría incrementado en Europa entre un 10-20% en la primera ola de Covid-19”.
El artículo señala cómo según una encuesta del Banco de Inglaterra (BdI), las entidades seguirán interesadas en invertir en IA en el medio y largo plazo. Especialmente en áreas de vinculación y satisfacción de clientes (automatización y simplificación de procesos comerciales y gestión de datos) y en control y prevención de fraudes, algo que también se verá impulsado por la digitalización de la economía, el cambio de hábitos de los clientes y las necesidades del sector de ser más eficientes.
Sin embargo, en el corto plazo hay dos aspectos por los que la actual crisis implicará una reducción de la inversión del sector bancario en IA:
Filtrar resultados
Según el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social destacan como los principales riesgos a corto plazo, mientras que los riesgos ambientales dominan el largo plazo.
Según el World Economic Forum, la IA ha pasado de la experimentación a integrarse en los procesos de trabajo, prometiendo fuertes incrementos de productividad, pero también planteando retos clave sobre inclusión económica, valores, confianza y resiliencia.
Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, los europeos apoyan el avance tecnológico cuando refuerza seguridad, inclusión y bienestar social, pero muestran resistencia si el cambio se percibe impuesto, opaco o contrario a sus valores.
Según un informe reciente publicado por CEPS, los reguladores financieros europeos deberían adoptar la competitividad como un objetivo secundario formal, siguiendo el precedente establecido por la Financial Services and Markets Act de 2023 en Reino Unido.
Según la OCDE, las pymes y start-ups que crecen rápidamente contribuyen decisivamente a la creación de empleo, el crecimiento económico y la competitividad. Las de alto crecimiento (un tercio en tres años) generan tanto empleo como las grandes empresas.
Según @McKinsey, los bancos deben prepararse para una nueva curva de crecimiento. La precisión estratégica —combinar tecnología, disciplina de capital y conocimiento profundo del cliente— distinguirá a los líderes de los rezagados.
Según Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, para impulsar el crecimiento se necesitan tres cosas: mejorar la regulación para dinamizar la iniciativa privada, profundizar la integración regional y prepararse para aprovechar el potencial de la IA.
Según The European House–Ambrosetti, la UE tiene una oportunidad de impulsar competitividad y crecimiento a través de la simplificación normativa y supervisora, sobre todo en materia de sostenibilidad y en el sector financiero.
Según Ramón Casilda Béjar, España, en el complejo panorama geopolítico actual, tiene la oportunidad de fortalecer su rol como puente entre Iberoamérica y la UE, revitalizando inversiones en las dos direcciones.
Según el @ECB, en episodios de crisis, se recurre al efectivo como reserva de valor fiable y medio de pago resiliente, lo que resalta su papel crucial más allá de su relevancia en las transacciones diarias de pagos.
Según Juan S. Mora-Sanguinetti, en España un aumento del 10% en el volumen de regulación provoca una caída del 0,5% en el empleo de las empresas con menos de 10 trabajadores.