María Dolores Ramos Martínez, directora de regulación digital y de negocio de Banco Santander, y Álvaro García Porras, miembro del equipo de Public Policy de Banco Santander, resumen en este artículo las oportunidades que nos ha brindado la tecnología en el entorno financiero y explican, de forma muy didáctica, por qué de cara al futuro es necesario crear una normativa multisectorial para el tratamiento de los datos y el acceso a las infraestructuras digitales, que asegure una digitalización al servicio de los usuarios y la economía.
Según los autores de este artículo (publicado el pasado 8 de octubre en el suplemento Economía Digital del diario Expansión), la tecnología ha facilitado muchas oportunidades para consumidores y empresas. Por ejemplo, en el sector financiero los particulares pueden ir a la sucursal del banco pero también pueden operar a través del móvil, el ordenador, o recibir asistencia por videoconferencia.
Todas estas opciones son posibles gracias a la tecnología pero también a la seguridad que ofrece la regulación, “porque las normas se han adaptado para que todo esto sea posible y a la vez continúe siendo seguro”.
En este sentido los autores animan a la Comisión Europea a que continúe regulando algunos aspectos clave de la digitalización de la economía, de una forma ambiciosa y sin limitarse al sector financiero. En su opinión la regulación debe seguir avanzando para aprovechar las ventajas de tecnologías y “asegurar que los elementos que permiten la digitalización se pongan al servicio de los usuarios y la economía”.
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Según el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social destacan como los principales riesgos a corto plazo, mientras que los riesgos ambientales dominan el largo plazo.
Según el World Economic Forum, la IA ha pasado de la experimentación a integrarse en los procesos de trabajo, prometiendo fuertes incrementos de productividad, pero también planteando retos clave sobre inclusión económica, valores, confianza y resiliencia.
Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, los europeos apoyan el avance tecnológico cuando refuerza seguridad, inclusión y bienestar social, pero muestran resistencia si el cambio se percibe impuesto, opaco o contrario a sus valores.
Según un informe reciente publicado por CEPS, los reguladores financieros europeos deberían adoptar la competitividad como un objetivo secundario formal, siguiendo el precedente establecido por la Financial Services and Markets Act de 2023 en Reino Unido.
Según la OCDE, las pymes y start-ups que crecen rápidamente contribuyen decisivamente a la creación de empleo, el crecimiento económico y la competitividad. Las de alto crecimiento (un tercio en tres años) generan tanto empleo como las grandes empresas.
Según @McKinsey, los bancos deben prepararse para una nueva curva de crecimiento. La precisión estratégica —combinar tecnología, disciplina de capital y conocimiento profundo del cliente— distinguirá a los líderes de los rezagados.
Según Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, para impulsar el crecimiento se necesitan tres cosas: mejorar la regulación para dinamizar la iniciativa privada, profundizar la integración regional y prepararse para aprovechar el potencial de la IA.
Según The European House–Ambrosetti, la UE tiene una oportunidad de impulsar competitividad y crecimiento a través de la simplificación normativa y supervisora, sobre todo en materia de sostenibilidad y en el sector financiero.
Según Ramón Casilda Béjar, España, en el complejo panorama geopolítico actual, tiene la oportunidad de fortalecer su rol como puente entre Iberoamérica y la UE, revitalizando inversiones en las dos direcciones.
Según el @ECB, en episodios de crisis, se recurre al efectivo como reserva de valor fiable y medio de pago resiliente, lo que resalta su papel crucial más allá de su relevancia en las transacciones diarias de pagos.
Según Juan S. Mora-Sanguinetti, en España un aumento del 10% en el volumen de regulación provoca una caída del 0,5% en el empleo de las empresas con menos de 10 trabajadores.