María Dolores Ramos Martínez, directora de regulación digital y de negocio de Banco Santander, y Álvaro García Porras, miembro del equipo de Public Policy de Banco Santander, resumen en este artículo las oportunidades que nos ha brindado la tecnología en el entorno financiero y explican, de forma muy didáctica, por qué de cara al futuro es necesario crear una normativa multisectorial para el tratamiento de los datos y el acceso a las infraestructuras digitales, que asegure una digitalización al servicio de los usuarios y la economía.
Según los autores de este artículo (publicado el pasado 8 de octubre en el suplemento Economía Digital del diario Expansión), la tecnología ha facilitado muchas oportunidades para consumidores y empresas. Por ejemplo, en el sector financiero los particulares pueden ir a la sucursal del banco pero también pueden operar a través del móvil, el ordenador, o recibir asistencia por videoconferencia.
Todas estas opciones son posibles gracias a la tecnología pero también a la seguridad que ofrece la regulación, “porque las normas se han adaptado para que todo esto sea posible y a la vez continúe siendo seguro”.
En este sentido los autores animan a la Comisión Europea a que continúe regulando algunos aspectos clave de la digitalización de la economía, de una forma ambiciosa y sin limitarse al sector financiero. En su opinión la regulación debe seguir avanzando para aprovechar las ventajas de tecnologías y “asegurar que los elementos que permiten la digitalización se pongan al servicio de los usuarios y la economía”.
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Según Ramón Casilda, “ya no se trata únicamente de capital español invirtiendo en América Latina, sino también de capital latinoamericano utilizando España como base europea”, reforzando un espacio económico transatlántico más equilibrado.
Según José Carlos Díez, Profesor de economía de la Universidad de Alcalá, los españoles accedemos a algunas de las hipotecas más baratas de Europa con tipos de interés inferiores al Euribor y a la deuda pública a largo plazo.
Según el IEE, España presenta una presión fiscal empresarial superior a la media de la Unión Europea tanto en porcentaje sobre la recaudación total como en porcentaje del PIB.
AEB, CECA y UNACC proponen medidas para aumentar la capacidad de financiación de la banca en más de 2 billones de euros en la eurozona, de los que más de 250.000 millones corresponderían a España, reforzando la inversión y la financiación de la economía.
Según Boston Consulting Group, la nueva regulación posterior a la crisis financiera global (GFC) reforzó la resiliencia del sector, pero institucionalizó un sesgo orientado a eliminar cualquier riesgo en detrimento del crecimiento económico.
Según Ramón Casilda el acuerdo UE Mercosur permitirá un ahorro arancelario de aproximadamente 4.000 millones de euros anuales, una cifra muy superior a lo esperado en los acuerdos con Canadá y Japón.
Según el economista José Carlos Diez, la banca española tiene un exceso de depósitos y liquidez disponible para atender la demanda de crédito de empresas y familias, y además lo hace con los tipos más bajos de Europa, según el BCE.
Según CEPS, la complejidad regulatoria y supervisora de la UE supone un freno estructural a la integración, inversión y profundidad del mercado, con costes que recaen especialmente en pequeñas empresas nuevos entrantes y modelos de negocio transfronterizos.
Según el BCE, un sistema de pagos eficiente, seguro e integrado reforzaría el papel internacional del euro y aportaría beneficios como menores costes de financiación, menor exposición a fluctuaciones cambiarias y mayor protección frente a sanciones.
Según el IEA, uno de los debates clave en la UE sobre simplificación de la regulación financiera es si incluir explícitamente la competitividad, eficiencia o crecimiento como objetivos de las autoridades regulatorias, siguiendo el modelo del Reino Unido.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, unos mercados financieros más profundos e integrados reforzarían el papel global del euro. Esto requiere, entre otros elementos, sistemas de pago resilientes e interoperables y completar la unión bancaria.
Alianzas banca–crédito privado: según Oliver Wyman, los ganadores serán quienes combinen la disciplina de análisis y estructuración bancaria, su capacidad de distribución y acceso a clientes, con el apetito del capital privado por riesgo ilíquido y de largo plazo.