Debora Revoltella y Pedro J.F. de Lima, ambos economistas del Banco Europeo de Inversiones (BEI), comparten en este artículo los resultados y conclusiones de la Encuesta Anual de Inversión empresarial del BEI realizada durante el verano de 2020, al final de la primera ola del virus, a un número representativo de empresas de la Unión Europea y Estados Unidos. También proporcionan algunas recomendaciones para tomar medidas que promuevan las inversiones, reduciendo la incertidumbre e impulsando una transformación estructural de las empresas.
Según esta encuesta del BEI, la crisis del Covid-19 “cambiará las reglas del juego a medio / largo plazo” y para sobrevivir en la nueva economía post-pandemia, las empresas tendrán que adaptarse:
Invertir en digitalización e innovación será clave para prosperar en la economía posterior a la pandemia. La encuesta muestra cómo en ambas áreas, las empresas de la Unión Europea (UE) se están quedando rezagadas respecto a las de Estados Unidos. Y cómo, en general, las empresas más grandes están mejor posicionadas que las más pequeñas:
Según los autores, las empresas, especialmente las pymes, deben ser conscientes de la importancia de invertir en digitalización e innovación si no quieren “fallar en la adaptación a la nueva normalidad, volviéndose cada vez menos competitivas”. Sin embargo, hasta ahora la encuesta muestra cómo la incertidumbre sobre el desarrollo futuro de la economía, la falta de habilidades y la financiación en menor medida han sido las principales limitaciones para llevar a cabo esa inversión.
La diferencia entre la reducción de la inversión actual y la necesidad de invertir para adaptarse a la nueva normalidad es una fuente clara de preocupación para los autores. Para abordar ese desajuste, recomiendan tomar algunas medidas con el fin de "impulsar la transformación estructural" en las empresas:
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Según @FMI, el margen de la política fiscal y monetaria para mitigar los riesgos a la estabilidad financiera es más limitado hoy que durante buena parte de las dos últimas décadas, ante los elevados niveles de deuda e inflación en muchas economías.
Según Ramón Casilda, “ya no se trata únicamente de capital español invirtiendo en América Latina, sino también de capital latinoamericano utilizando España como base europea”, reforzando un espacio económico transatlántico más equilibrado.
Según José Carlos Díez, Profesor de economía de la Universidad de Alcalá, los españoles accedemos a algunas de las hipotecas más baratas de Europa con tipos de interés inferiores al Euribor y a la deuda pública a largo plazo.
Según el IEE, España presenta una presión fiscal empresarial superior a la media de la Unión Europea tanto en porcentaje sobre la recaudación total como en porcentaje del PIB.
AEB, CECA y UNACC proponen medidas para aumentar la capacidad de financiación de la banca en más de 2 billones de euros en la eurozona, de los que más de 250.000 millones corresponderían a España, reforzando la inversión y la financiación de la economía.
Según Boston Consulting Group, la nueva regulación posterior a la crisis financiera global (GFC) reforzó la resiliencia del sector, pero institucionalizó un sesgo orientado a eliminar cualquier riesgo en detrimento del crecimiento económico.
Según Ramón Casilda el acuerdo UE Mercosur permitirá un ahorro arancelario de aproximadamente 4.000 millones de euros anuales, una cifra muy superior a lo esperado en los acuerdos con Canadá y Japón.
Según el economista José Carlos Diez, la banca española tiene un exceso de depósitos y liquidez disponible para atender la demanda de crédito de empresas y familias, y además lo hace con los tipos más bajos de Europa, según el BCE.
Según CEPS, la complejidad regulatoria y supervisora de la UE supone un freno estructural a la integración, inversión y profundidad del mercado, con costes que recaen especialmente en pequeñas empresas nuevos entrantes y modelos de negocio transfronterizos.
Según el BCE, un sistema de pagos eficiente, seguro e integrado reforzaría el papel internacional del euro y aportaría beneficios como menores costes de financiación, menor exposición a fluctuaciones cambiarias y mayor protección frente a sanciones.
Según el IEA, uno de los debates clave en la UE sobre simplificación de la regulación financiera es si incluir explícitamente la competitividad, eficiencia o crecimiento como objetivos de las autoridades regulatorias, siguiendo el modelo del Reino Unido.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, unos mercados financieros más profundos e integrados reforzarían el papel global del euro. Esto requiere, entre otros elementos, sistemas de pago resilientes e interoperables y completar la unión bancaria.