El World Economic Forum (WEF) se hace eco de una encuesta llevada a cabo por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), destacando que más de un tercio de los jóvenes ve con optimismo el futuro, a pesar de haber sufrido más severamente algunos de los impactos provocados por la crisis del Covid-19, como pueden ser la pérdida de oportunidades o la disrupción del mercado laboral y de su situación académica.
La encuesta, realizada en jóvenes de 18 a 29 años en más de 112 países es la base del informe de la OIT “Global Survey on Youth & COVID-19”, muestra cómo los jóvenes están comprometidos y tienen el objetivo de construir un futuro post Covid mejor para todos, más seguro, inclusivo e igualitario.
En este sentido, es destacable que la mayoría de los jóvenes encuestados estuvieron a favor del confinamiento para proteger a los trabajadores y los negocios y que uno de cada cuatro realizó donaciones y participa en actividades de voluntariado en respuesta a los efectos de la crisis del Covid-19.
Todo ello a pesar de que en el plano académico y laboral, según los datos del informe, su situación se ha visto afectada negativamente:
Para evitar que estos impactos se alarguen en el tiempo, el informe recomienda diversas medidas como pueden ser: la adopción de políticas de empleo específicas que garanticen trabajos dignos y una formación adecuada para la juventud, incrementar la protección social y los beneficios por desempleo en este colectivo, reforzar la formación online o prestar mayores servicios de apoyo psicosocial.
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Según Boston Consulting Group, la nueva regulación posterior a la crisis financiera global (GFC) reforzó la resiliencia del sector, pero institucionalizó un sesgo orientado a eliminar cualquier riesgo en detrimento del crecimiento económico.
Según Ramón Casilda el acuerdo UE Mercosur permitirá un ahorro arancelario de aproximadamente 4.000 millones de euros anuales, una cifra muy superior a lo esperado en los acuerdos con Canadá y Japón.
Según el economista José Carlos Diez, la banca española tiene un exceso de depósitos y liquidez disponible para atender la demanda de crédito de empresas y familias, y además lo hace con los tipos más bajos de Europa, según el BCE.
Según CEPS, la complejidad regulatoria y supervisora de la UE supone un freno estructural a la integración, inversión y profundidad del mercado, con costes que recaen especialmente en pequeñas empresas nuevos entrantes y modelos de negocio transfronterizos.
Según el BCE, un sistema de pagos eficiente, seguro e integrado reforzaría el papel internacional del euro y aportaría beneficios como menores costes de financiación, menor exposición a fluctuaciones cambiarias y mayor protección frente a sanciones.
Según el IEA, uno de los debates clave en la UE sobre simplificación de la regulación financiera es si incluir explícitamente la competitividad, eficiencia o crecimiento como objetivos de las autoridades regulatorias, siguiendo el modelo del Reino Unido.
Según el Center for the Governance of Change de IE University, unos mercados financieros más profundos e integrados reforzarían el papel global del euro. Esto requiere, entre otros elementos, sistemas de pago resilientes e interoperables y completar la unión bancaria.
Alianzas banca–crédito privado: según Oliver Wyman, los ganadores serán quienes combinen la disciplina de análisis y estructuración bancaria, su capacidad de distribución y acceso a clientes, con el apetito del capital privado por riesgo ilíquido y de largo plazo.
Lucrezia Reichlin (CEPR): la CBDC no es condición necesaria para la soberanía monetaria. Confundir dinero y pagos puede generar un diagnóstico equivocado y una mala asignación de esfuerzos de política económica.
Según el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, la confrontación geoeconómica, la desinformación y la polarización social destacan como los principales riesgos a corto plazo, mientras que los riesgos ambientales dominan el largo plazo.
Según el World Economic Forum, la IA ha pasado de la experimentación a integrarse en los procesos de trabajo, prometiendo fuertes incrementos de productividad, pero también planteando retos clave sobre inclusión económica, valores, confianza y resiliencia.
Según AFME, un marco regulatorio más claro, coherente y proporcionado, sin capas innecesarias y centrado en crecimiento y competitividad, es clave para aumentar la confianza, movilizar capital privado y profundizar los mercados de capitales europeos.