Un marco regulatorio más simple que favorezca el crecimiento de las pymes

"La economía de la unión está regulada como si estuviera formada mayoritariamente por grandes corporaciones, cuando la inmensa mayoría de sus empresas -y de su empleo- depende de las pequeñas y medianas"

Juan Manuel Cendoya, Vicepresidente Santander España y Director General Comunicación, Marketing Corporativo y Estudios en Banco Santander

En Europa llevamos muchos años hablando de competitividad, autonomía estratégica y transición digital. Sin embargo, las asociaciones más importantes de pymes lamentan que sigamos sin resolver una paradoja fundamental: la economía de la unión está regulada como si estuviera formada mayoritariamente por grandes corporaciones, cuando la inmensa mayoría de sus empresas -y de su empleo- depende de las pequeñas y medianas.

Esa desconexión entre la escala regulatoria y la escala real de la economía tiene un impacto directo en nuestra capacidad de crecer, innovar y competir. No es una crítica; es un diagnóstico compartido por instituciones empresariales de toda Europa y por la propia Comisión, que ha iniciado pasos para simplificar procedimientos y reducir cargas administrativas. Pero la distancia entre la intención y la realidad sigue siendo considerable. España conoce bien este reto. Nuestro tejido empresarial destaca por su dinamismo, su capacidad de adaptación y su orientación exportadora. Pero también por una elevada fragmentación que penaliza la productividad y dificulta la transición hacia modelos empresariales de mayor escala.

España necesita que más pymes tengan las condiciones para crecer, ganar escala, incorporar tecnología y dar el salto internacional. Y para ello no basta con financiación: son imprescindibles marcos regulatorios más simples, menos fricción administrativa y una visión europea que piense en el conjunto de su economía, no solo en su escalón superior. Y que verdaderamente se facilite a las PYMES que lo deseen y que tengan un modelo de negocio capaz de expandirse, un marco adecuado para ganar escala a nivel europeo y poder competir con las grandes empresas chinas o americanas que sí están presentes en todos los países de la UE.

No es una situación exclusiva de España. Sino también de Europa. Según el FMI1 Europa tiene más empresas pequeñas cuando se compara con Estados Unidos, así uno de cada cinco trabajadores de la UE trabaja en una empresa con menos de diez empleados, el doble que en Estados Unidos. La fragmentación y las diferencias regulatorias entre Estados miembros dificulta que las empresas se beneficien de operar en un mercado único con 450 millones de clientes potenciales. Un mercado más integrado permitiría a las empresas competir, crecer y prosperar contribuyendo a mejorar la productividad y al crecimiento económico de la UE. Tener grandes empresas paneuropeas que puedan competir con las grandes empresas americanas y chinas es parte de ese objetivo de autonomía estratégica y seguridad económica que se ha fijado la UE.

Desde el punto de vista del sector bancario europeo, el marco regulatorio actual, demasiado complejo y restrictivo, prima la estabilidad financiera sobre el crecimiento económico y genera que los requisitos y colchones de capital adicionales impuestos por los supervisores se acumulen en los balances de los bancos en lugar de dedicarse a financiar sectores estratégicos de la economía. Según estimaciones del European Banking Federation2 este exceso de capital en el sector bancario europeo podría estar reduciendo la capacidad de financiación de la economía en hasta €2,7–4,1 billones, el equivalente a 100 millones de préstamos a pymes.

Simplificar la regulación y eliminar barreras regulatorias favorecerá un mercado único más integrado, lo cual reportará beneficios para todos. Según el BCE3 las barreras internas entre los Estados Miembro de la UE en los mercados de bienes y servicios son equivalentes a tener aranceles en alrededor del 100% y del 65%, respectivamente. Eliminar esas barreras podría añadir varios puntos de crecimiento al PIB de la UE en los próximos años.

El objetivo no es debilitar la estabilidad financiera, sino favorecer el crecimiento económico, que es esencial para abordar todos los demás desafíos: desde la sostenibilidad hasta la inclusión. Pero ese crecimiento requiere marcos regulatorios que favorezcan la inversión, la innovación y la competitividad, en lugar de frenarlas con complejidad y fragmentación.

Por otro lado, la fragmentación del mercado único se manifiesta en numerosos ámbitos, en el energético, en el de infraestructuras o en el financiero. En este último caso, la persistente fragmentación de los mercados financieros y la dificultad para canalizar el ahorro hacia la economía productiva se alude a menudo como una de las causas que favorece el éxodo de las pymes más innovadoras y start ups, para escalar su actividad en otras regiones más favorables para crecer en escala. Europa cuenta con ciencia, talento e industria de primer nivel, pero su mercado único aún no tiene la profundidad ni la integración de Estados Unidos o China. Entre 2008 y 2021 el 30% de los unicornios europeos trasladaron sus sedes fuera de Europa, principalmente a EE.UU. El principal motivo es la escasez de inversores especializados y de financiación de mercado dispuestos a acompañar a las empresas europeas más innovadoras y exitosas con rondas de capital crecientes, ante la ausencia de un mercado verdaderamente integrado en el que esas empresas puedan desplegar todo su potencial.

La Unión de Ahorros e Inversiones (SIU por sus siglas en inglés) se plantea precisamente como uno de los proyectos europeos más ambiciosos para corregir esta brecha en financiación e innovación con otras regiones del mundo. La UE dispone de un volumen de ahorro significativo, pero disperso e infrautilizado. Los residentes en la zona del euro mantienen ahora casi el 10% de sus inversiones en carteras de renta variable extranjera en acciones estadounidenses, con un total de 6,5 billones de euros4, aproximadamente el doble del importe que tenían a final de 2015. Uno de los objetivos de la SIU sería incentivar que esos ahorros de los europeos se queden en la UE y favorecer la integración de los mercados de capitales para que las empresas más innovadoras puedan acceder a la financiación especializada que necesitan. En este sentido la SIU es un marco para reforzar la autonomía estratégica, impulsar la inversión y mejorar la competitividad del tejido empresarial europeo.

Completar la Unión Bancaria y la Unión de Ahorros e Inversiones, avanzar en la armonización supervisora y regulatoria, permitiría movilizar estos recursos y favorecer un mercado más profundo, integrado y eficiente en el que las PYMES que tengan las capacidades y lo deseen puedan expandir su actividad con una visión paneuropea.

Para Banco Santander, como entidad con una fuerte presencia en la financiación a pymes, este debate es esencial. Un mercado más integrado, con mayor liquidez y reglas más coherentes, facilitaría que las empresas, y especialmente las pymes, puedan crecer, innovar y competir en un entorno global.


1. Deepening the European Single Market (link)
2. EBF Capital Demand study (link)
3. Christine Lagarde: De la resiliencia a la fortaleza: impulsar el mercado interno europeo (link)
4. ECB (2025), “Euro area quarterly balance of payments and international investment position: fourth quarter of 2024” (link)