Por Grupo Zeta.

Sus millones de seguidores, la influencia de los futbolistas y el dinero que mueve la industria, hacen que sea el deporte que más capacidad tiene para cambiar la sociedad y hacerla mejor. Por ello, Banco Santander apuesta por su potencial transformador a través de la iniciativa Football Can.


El fútbol es capaz de unir a países y a personas de todas las razas, edades y condiciones sociales. El impacto que tiene sobre la población es tremendo y en tan solo unos minutos es capaz de hacer pasar de la tristeza a la alegría, de la desesperanza a la euforia. Este deporte tiene un lenguaje universal y transmite unos valores con los que la entidad se siente identificado: el juego limpio, el trabajo en equipo o la igualdad son algunos de ellos.

Es por eso que Banco Santander considera que el fútbol es uno de los agentes de cambio social más importantes del mundo. Y eso es lo que precisamente quiere transmitir con el concepto de Football Can y de su patrocinio de la UEFA Champions League. Es la manera perfecta para demostrar el compromiso de la entidad presidida por Ana Botín con su misión, de una forma nueva y emocionante.

Existen iniciativas de los propios futbolistas que así lo demuestran. Por ejemplo, el español Juan Mata, jugador del Manchester United, creó en 2017 Common Goal, un proyecto, apoyado por Banco Santander, que alienta a los profesionales de este deporte a donar el 1% de su salario, para destinarlo a aquellas organizaciones que ayudan a las personas más vulnerables de todo el mundo.

Un proyecto del que forman parte 389 miembros y que ha recaudado ya más de 700.000 euros, que se han destinado a diferentes proyectos. Este es el caso de Tiempo de Juego, en la comuna de Cazucá, en Colombia, donde los jóvenes se ven influenciados por el tráfico de drogas y la gran cantidad de bandas callejeras presentes en la zona.

Common Goal también ha destinado parte de la recaudación a Street League, en Reino Unido, que ofrece entrenamiento deportivo y cursos de adquisición de habilidades laborales a jóvenes en riesgo de exclusión.

Otro programa de estas características es Skillz Girl, en Nigeria. Allí, las niñas tienen difícil acceso a la educación en salud y reproducción sexual, lo que incrementa su vulnerabilidad ante enfermedades como el VIH. Gracias a él, las jóvenes pueden informarse sobre ellas y son instruidas para desarrollar habilidades de empoderamiento femenino, a la vez que juegan al fútbol.

Ayuda a la superación de traumas

Otra organización que sitúa al fútbol como motor de cambio es la Fundación Fútbol Más, que, desde su creación en 2008, ha ayudado a más de 5.000 niños y niñas de países como México, Haití, Ecuador o Kenia.

A través de las propias infraestructuras deportivas de la zona, recupera los espacios públicos para convertirlos en áreas de protección y formación. Su objetivo es conseguir la resiliencia y la felicidad de los pequeños que han vivido experiencias traumáticas y que son vulnerables.

La Fundación Fútbol Más organiza clases sociodeportivas y una liga. Durante nueve meses, y divididos en cuatro clases segmentadas por edades, asisten a las actividades.

En 2018, el proyecto recibió el galardón World Football Summit 2018 en la categoría Mejor Iniciativa Responsabilidad Social Corporativa de Fútbol.