Los emprendedores y las pequeñas y medianas empresas (pymes), son decisivas para una economía emergente como la mexicana por su aportación al empleo y su integración a cadenas productivas. Sin embargo, su dinamismo requiere de nuevos modelos de atención bancaria que van más allá de la mera financiación. Banco Santander ofrece una novedosa cartera de servicios que será determinante para que este segmento alcance su potencial en el medio plazo. 

México vive un ciclo de entusiasmo por el emprendimiento. Según cifras oficiales, el número de pymes en el país prácticamente se duplicó en los últimos 20 años. Hoy, las pymes mexicanas generan más del 70% del empleo formal y su aportación al PIB es del 54%, consolidándose como la base estratégica de la economía nacional y con un amplio potencial de seguir creciendo, si el entorno genera las condiciones adecuadas.

A diferencia de los emprendedores pre-pandemia, los renovados pequeños y medianos empresarios mexicanos requieren de todo un ecosistema que va más allá del crédito tradicional de la banca. Ese fue el mensaje central de un potente estudio realizado por Banco Santander entre pymes locales, que propició el diseño de una respuesta integral para cubrir sus necesidades. Este modelo de atención no solo involucra recursos económicos frescos y competitivos, sino acceso a conectividad digital, capacitación con perspectiva global y la unión de esfuerzos de la banca y otros jugadores. Un plan integral con un solo propósito: llevar al emprendedor mexicano al siguiente nivel.

El estudio encontró que las pymes son capaces cumplir con un crédito, pero sus posibilidades de éxito y consolidación más allá del tercer año de operación se multiplican si el empresario accede a capacitación, herramientas de gestión administrativa modernas, conexión digital competitiva y acompañamiento coordinado de diferentes aliados. 

2026, años de las pymes y emprendedores para Santander Mexico

Con esta visión, Banco Santander declaró 2026 como el año de las pymes y los emprendedores en México. No se trata de un asunto retórico, sino de un auténtico replanteamiento de toda la oferta integral para este segmento que promete ser el aliado que se necesita para dar el empuje a una economía rodeada de retos y un entorno incierto.

Para ello, el Banco construyó una oferta única en el mercado donde el empresario accede, junto a la necesaria financiación, a cursos en línea o presenciales sobre cómo administrarse, cómo entrar a mercados internacionales o cómo liderar a su equipo. Esta formación abre su visión y la profesionaliza, dándole la preparación que complementa su entusiasmo.

Además, Santander ha establecido alianzas con otros actores e incluso con autoridades gubernamentales para ofrecer a las pymes soluciones integrales. Esto incluye, por ejemplo, acceso a una conexión a internet robusta en un país donde la cobertura de alta velocidad se concentra en las grandes ciudades y sigue siendo más limitada en otras zonas. A ello se suman apoyo en la transición digital, herramientas automatizadas de administración, asesoría y acompañamiento. Estos recursos pueden marcar la diferencia entre un emprendedor capaz de competir en igualdad de condiciones con empresas grandes y otro que, pese a su creatividad, opera sin las herramientas necesarias. Cuando el pequeño empresario percibe que esa brecha se reduce porque cuenta con recursos similares, su potencial se multiplica.

Solo en 2026 se espera que unos 40.000 emprendedores se beneficien de este modelo, pero la meta es mucho más ambiciosa. El objetivo pasa por repensar el entorno del emprendedor mexicano para generar un cambio profundo en ese sector que impacte en el progreso de un país donde emprender ha dejado de ser un asunto de azar, para volverse un modelo cada vez más democrático, profesional y de oportunidades.