Cuatro grandes transiciones, en los ámbitos de la energía, la tecnología, la demografía y la geopolítica, exigirán niveles de inversión sin precedentes y formas más eficientes de financiación. El primer artículo del informe The Year Ahead 2027 analiza cómo la inversión en sectores específicos determinará el rumbo de los próximos años.
En los próximos cinco años, se necesitarán unos 50 billones de euros para financiar la transición hacia energías limpias, el desarrollo de la inteligencia artificial, los efectos del envejecimiento de la población y el refuerzo de la seguridad estratégica. Sin embargo, dada la disponibilidad actual de fuentes de financiación y su tasa de crecimiento prevista, podría producirse un déficit de financiación de unos 30 billones de euros. Esta cifra equivale a más de la mitad de los activos de los fondos de pensiones a nivel mundial, o al doble del total de los depósitos de hogares y empresas en la zona euro.
Estimamos que, de aquí a 2030, se requieren unos 35 billones de euros en financiación climática para mitigar los efectos del calentamiento global y financiar la adaptación a la nueva situación medioambiental. A pesar del aumento de la inversión, persiste un déficit de entre 22 y 26 billones de euros.
“Cuatro grandes transformaciones, en los ámbitos de la energía, la tecnología, la demografía y la geopolítica, requerirán alrededor de 30 billones de euros durante los próximos cinco años. Esta cifra equivale a más de la mitad de los activos de los fondos de pensiones a nivel mundial o al doble del total de depósitos de hogares y empresas en la eurozona.”
Por otro lado, gran parte de la inversión en inteligencia artificial (IA) se destina a infraestructuras físicas, como centros de datos, chips, redes eléctricas, fibra óptica, sistemas de refrigeración y almacenamiento. Si a esto sumamos los modelos, aplicaciones, conectividad, datos y capacidades digitales, estimamos que la necesidad de financiación para la IA hasta 2030 asciende a unos 10 billones de euros. Esto deja un déficit de entre 2,5 y 4 billones de euros, y eso sin tener en cuenta las mayores necesidades energéticas de los centros de datos.
Envejecimiento de la población
El impacto del envejecimiento de la población no constituye un gasto puntual de gran envergadura, sino que representa una presión fiscal persistente que exige un mayor desembolso en pensiones, atención sanitaria y cuidados a largo plazo. Nuestra estimación del gasto necesario se basa exclusivamente en la presión adicional derivada del cambio demográfico: cerca de 3,2 billones de euros hasta 2030, con un déficit de entre 1,3 y 3 billones de euros.
Si el nuevo entorno geopolítico impulsa el gasto en defensa hacia el 3% del PIB, o incluso el 3,5%, estimamos que la factura del rearme, la modernización y la resiliencia estratégica ascenderá a unos 4,7 billones de euros para 2030. A esto se suman las necesidades de inversión no militar en semiconductores, minerales críticos, baterías, ciberseguridad, infraestructuras críticas, reservas estratégicas y cadenas de suministro.
“Los bancos desempeñan un papel fundamental a la hora de estructurar proyectos, distribuir riesgos, movilizar depósitos y apoyar a las empresas”
Por otro lado, la fragmentación de lo que antes era una economía mundial altamente interconectada en bloques comerciales rivales podría provocar una pérdida permanente del 2,3% del PIB mundial, según el Fondo Monetario Internacional. Una fragmentación financiera grave podría generar pérdidas de producción de hasta 4,9 billones de euros en un solo año, señala el Foro Económico Mundial.
La magnitud de la inversión total necesaria para afrontar estos desafíos supera la capacidad de los presupuestos públicos; por tanto, financiar estas transiciones requerirá modelos de colaboración público-privada. Los bancos desempeñan un papel fundamental a la hora de estructurar proyectos, distribuir riesgos, movilizar depósitos y apoyar a las empresas.
A pesar de las enormes sumas requeridas, el mundo cuenta con el ahorro, la tecnología y la capacidad institucional necesarios para financiar estas transformaciones. No obstante, es preciso centrarse en alinear los incentivos y determinar cómo invertir de forma más eficiente y en el momento adecuado.