Es probable que la ausencia de mucha capacidad ociosa aumente las presiones inflacionarias, lo que podría forzar un endurecimiento de la política monetaria. El sector bancario se enfrentará a desafíos en la transición de la regulación bancaria al estándar IFRS9, normativa internacional que regula la clasificación, medición y crecimiento de los instrumentos financieros, lo que tendrá implicaciones significativas para las reglas de clasificación de riesgos y, en consecuencia, las provisiones.
Estos factores, combinados con las altas tasas de interés, pueden ejercer presión sobre el costo del capital y amortiguar el apetito de nuevos préstamos.
Varios factores contribuirán a una desaceleración de la actividad económica a lo largo del año. La elevada y creciente deuda pública sigue siendo motivo de preocupación y los mercados financieros pueden enfrentar volatilidad a medida que disminuya el margen político para aprobar medidas para controlar el crecimiento del gasto público.
Es probable que la aversión al riesgo en los mercados internos someta al real brasileño.