La combinación de una política monetaria restrictiva y la consolidación fiscal, junto con la corrección de los desequilibrios macroeconómicos de años anteriores, hicieron que la inflación cayera bruscamente en 2023.
Sin embargo, la normalización de las tarifas de electricidad, tras haberse mantenido congeladas durante cuatro años, generó que la inflación repuntara en la segunda mitad de 2024, algo que se espera que continúe en la primera mitad de 2025. Además, el dólar fuerte está generando presiones inflacionarias, especialmente sobre los bienes importados.
Todos estos factores apuntan a una convergencia en el medio plazo de la inflación, estimando que esta alcance el 5% en el primer trimestre del nuevo año antes de comenzar a descender rápidamente. De esta manera, la inflación debería estar en torno al 3,7% para finales de 2025 y en camino de alcanzar el objetivo del Banco Central de Chile del 3% durante la primera mitad de 2026.