Brasil tiene ventajas comparativas en la producción de materias primas que el mundo precisa, como alimentos, metales, minerales críticos y energía. Será uno de los cinco mayores productores de petróleo del mundo a finales de la década, mientras que el 85% de su energía procede de fuentes renovables.
Hay millones de hectáreas de tierra fértil y un clima tropical que ofrece potencial para ampliar la producción de alimentos con tecnologías agrícolas avanzadas que mejorarán la productividad en el campo. Ya es el mayor productor mundial de soja, el tercero de maíz y el mayor exportador de proteínas animales.
Brasil también será un actor importante en la transición a cero emisiones netas, ya que el coste por tonelada métrica de carbono del país es un tercio del coste medio de descarbonización de las economías industrializadas. Su principal fuente de descarbonización reside en la reducción de la deforestación y la restauración de las zonas degradadas de la selva tropical.