A nivel mundial, cada minuto se vende alrededor de un millón de bebidas cuyos recipientes están fabricados, principalmente, por plásticos. Esta enorme cantidad se suma a la de otros productos u objetos que contienen este material, superando los más de 350 millones de toneladas anualmente. Reducir, reciclar y reutilizar gran parte de estos residuos es una de las claves para mitigar el devastador efecto del cambio climático

Los residuos plásticos suponen una de las grandes causas de contaminación en la Tierra. La producción desproporcionada sumada al bajo porcentaje de reciclaje de este material amenazan la salud de nuestro planeta. Y es que, a pesar de que ha aumentado la concienciación del reciclaje de estos desechos en la última década, aún estamos lejos de revertir la situación. 

Tan solo en nuestros océanos, se congregan más de 8 millones de toneladas provenientes de vías fluviales. La Organización de las Naciones Unidas advierte del devastador daño que esto provoca a nuestro planeta, alertando de que, si no se actúa con contundencia, en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos. 

La reducción, el reciclaje y la reutilización, claves para combatir el cambio climático

Se estima que cada botella de plástico tarda en descomponerse en torno a 450 años, salvo que no esté a la intemperie, situación en la que esta cifra aumenta hasta los 1.000 años. Los consumidores tenemos un papel fundamental en la mitigación de la contaminación. Una de las formas es siguiendo la regla de las tres “r”: reducir, reciclar y reutilizar. 

  • Reducir: esta primera clave la podemos aplicar desde el consumo de agua, luz o gas, apagando los dispositivos o cortando el grifo cuando no estemos haciendo uso de ellos; hasta la hora de decidir qué productos del supermercado comprar. Por ejemplo, aquellos cuyo origen de elaboración sea más cercano al lugar donde residimos habrán supuesto un menor gasto de transporte.
  • Reciclar: este simple gesto se consigue depositando cada residuo en el contenedor específico para él. Además de reducir la emisión de gases y sustancias tóxicas, su correcto tratamiento permitirá que se usen en la fabricación de nuevos productos. 
  • Reutilizar: consiste en dar una segunda vida a nuestros productos, otorgándoles otra utilidad. Algunos de los ejemplos más comunes son el uso de tarros de cristal que originariamente albergaban comida por unos recipientes personalizados para guardar los bolígrafos; o una prenda de ropa que ya no se utiliza, por unos paños para limpiar el hogar. 

Nuestra responsabilidad con el medioambiente

En Santander, estamos comprometidos con la sostenibilidad: acompañamos a nuestros clientes en la transición hacia una economía verde y, tanto a nivel Grupo como en cada una de las geografías donde ejercemos nuestra actividad, llevamos a cabo iniciativas respetuosas con el planeta

Compromiso
100 %

de la energía que consumamos sea de fuentes limpias en 2025

Compromiso
0 plásticos

innecesarios de un solo uso en todas nuestras oficinas en 2021

Compromiso
100 %

de la energía que consumamos sea de fuentes limpias en 2025

Compromiso
0 plásticos

innecesarios de un solo uso en todas nuestras oficinas en 2021

En Santander Argentina, por ejemplo, trabajamos junto a cooperativas recicladoras para gestionar los residuos generados en nuestros edificios centrales y sucursales dentro de municipios con circuito de reciclaje, tal y como explican en este artículo de Santander Post.

Por otro lado, en España, nos convertimos en 2019 en la primera entidad financiera en conseguir la certificación ‘Residuo Cero’ de AENOR, gracias a las medidas adoptadas en la Ciudad Financiera Grupo Santander en relación a la gestión de desechos y concienciación de nuestros profesionales, logrando reintroducir en un 90% o más los residuos generados en la cadena de valor.

En el Grupo, hemos alcanzado hitos históricos como ser neutros en carbono en nuestras propias operaciones. También estamos trabajando para eliminar este mismo año los plásticos innecesarios de un solo uso en nuestras oficinas; y buscamos alcanzar otros objetivos como que el 100% de la electricidad que consumamos en 2025 provenga de fuentes renovables o tener cero emisiones netas de carbono en 2050

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