Se espera que el crecimiento de México en 2024 sea superior a la media de los últimos treinta años, a pesar de los efectos del aumento de los tipos de interés sobre la inversión, y el consumo interno, y del menor crecimiento de Estados Unidos, el principal socio comercial del país.
Los vientos en contra provocados por la subida de los tipos de interés y los problemas de EE UU deberían verse compensados por una importante caída de la inflación, que pasaría del 4,7% a finales de 2023 al 4% a finales de 2024, impulsada por una desaceleración de los precios de la energía, los productos y los bienes generales. Esto representa una enorme caída desde el máximo del 8,7% registrado en septiembre de 2022.
Sin embargo, la inflación de los servicios se ha mantenido obstinadamente alta, en el 5,5%, durante el último año, gracias a la fuerte demanda interna y a las generosas subidas salariales. A medida que la economía se enfríe, esta tasa debería empezar a disminuir.