Última actualización: 21/01/2026

En internet todo sucede muy rápido. Compartimos, reaccionamos y publicamos en cuestión de segundos. A veces, sin detenernos a pensar en cómo esa información puede ser utilizada por otros.

Muchas estafas comienzan por observar y recopilar información que nosotros mismos hemos hecho pública. Además, con la inteligencia artificial, ahora es más fácil y rápido procesar grandes cantidades de información pública, crear mensajes personalizados a escala y hacerlos parecer más convincentes que nunca.

Ser discreto online puede marcar la diferencia

¿Qué es tu huella digital?

Tu huella digital es el rastro que dejas en Internet. No controlarla es como caminar descalzo con los pies mojados: dejas marcas visibles por todas partes. En Internet, esas marcas comprometen tu privacidad.

Para tener el control de tu huella digital, queremos compartir estos sencillos pasos y ayudarte a evitar que los delincuentes utilicen esta información para personalizar mensajes fraudulentos y engañarte:

Evita publicar datos sensibles

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Cuando compartes tu ubicación en tiempo real, rutinas diarias o aficiones, estás dando información que puede usarse en tu contra.

Publicas, por ejemplo, que sales a correr cada día a las 7 de la mañana. Un estafador te envía un mensaje haciéndose pasar por tu banco en el que puedes leer “hemos detectado un acceso inusual a tu cuenta esta mañana a las 7:15”. Saben que a esa hora no puedes ser tú porque estás haciendo ejercicio. Con esto, buscan que te alarmes y respondas inmediatamente sin pensarlo dos veces.

Los estafadores combinan información pública para crear mensajes que llegan en el momento perfecto y parecen completamente reales.

Cuantos menos detalles, mejor

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No hacen falta grandes secretos para engañarte. Pequeños detalles cotidianos son suficientes. Echa un vistazo a esta información aparentemente inocente:

  • "¡Acabo de comprar mi primer coche!" → Alguien se hace pasar por el concesionario con "un problema en el papeleo".
  • "Esperando mi pedido de Amazon" → Llega un SMS sobre "un problema con la entrega".
  • "Primer día en mi nueva empresa" → Recibes un e-mail de Recursos Humanos pidiendo que confirmes tus datos bancarios.

Cuanto más compartes, más fácil es personalizar un engaño para que parezca real. La inteligencia artificial permite analizar perfiles, identificar patrones y generar mensajes personalizados en segundos. Lo que antes requería horas de investigación manual, ahora se hace de forma automática y masiva.

Los estafadores no siempre necesitan tu DNI ni tu contraseña. Les basta con detalles cotidianos para construir engaños creíbles.

Revisa tu configuración de privacidad

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La rapidez con la que usamos las redes juega en nuestra contra cuando no revisamos quién puede ver lo que compartimos. Por eso es importante que dediques unos minutos a comprobar:

  • Quién puede ver tus publicaciones: ¿Público, amigos o solo tú?
  • Qué información aparece en tu perfil: Teléfono, e-mail, ciudad o trabajo.
  • Metadatos en tus fotos: Muchas imágenes incluyen la ubicación exacta donde se tomaron.
  • Aplicaciones conectadas: Revisa qué aplicaciones tienen acceso a tus redes sociales.

Y algo que muchos olvidan: elimina cuentas antiguas que ya no uses. Esa red social de hace años, el foro donde te registraste una vez, la app de fotos que ya no existe... pueden seguir teniendo tu información visible. Y como nadie lo vigila, son un tesoro para quien busca datos sobre ti.

Mírate con ojos de desconocido

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Ponte en el lugar de alguien que quiere engañarte y busca tu nombre en Google, ¿qué encuentras?

  • Fotografías con ubicaciones.
  • Información de contacto.
  • Rutinas o aficiones.
  • Referencias a tu trabajo o estudios.

Si un desconocido puede averiguar dónde vives, dónde trabajas y qué haces normalmente, también puede crear un mensaje que parezca venir de alguien de confianza.

Mirar tu presencia online con distancia te ayuda a ver qué información estás dando sin querer.

Tu checklist para un Internet más seguro

 Dedica 10 minutos a revisar tu huella digital:

✓ He revisado mi configuración de privacidad.

✓ He limitado quién puede ver mis publicaciones.

✓ He eliminado cuentas antiguas que no uso.

✓ He buscado mi nombre en Google.

Si no se lo contarías a un desconocido en la calle, no debería estar online.