Para las generaciones más jóvenes, no existe una separación entre la vida real y la digital. Estudian, juegan, hablan con amigos y hacen cada vez más cosas a través de una pantalla. Por eso, en Banco Santander hemos creado un espacio para que niños, adolescentes y los adultos que les acompañan puedan descubrir cómo disfrutar del mundo digital con más confianza y seguridad.
El mundo digital permite hacer muchas cosas de forma más rápida, fácil y conectada. Sin embargo, cuando todo está a solo un clic de distancia, esa inmediatez también puede llevarnos a actuar antes de pararnos a pensar.
En Internet, las cosas no siempre son lo que parecen: la persona que hay detrás de un perfil puede no ser quien dice ser, un mensaje puede no venir de su auténtico remitente y, además, fotos, vídeos y voces pueden crearse o modificarse mediante inteligencia artificial y parecer sorprendentemente reales.
Los niños y adolescentes pueden ser quienes más sepan de tecnología en casa, pero sentirse cómodos utilizándola no significa que sepan reconocer todos sus riesgos. Cuando estar online es algo completamente natural, algunas señales de alerta pueden pasar desapercibidas.
En Santander ayudamos a las personas a entender los riesgos online y a crear hábitos sencillos para protegerse en sus vidas digitales. Ahora queremos hacer lo mismo con las generaciones más jóvenes. Por eso hemos creado un espacio específico para ellas.
Habilidades para una vida digital más segura
El nuevo espacio centrado en seguridad online para jóvenes convierte temas que pueden parecer complejos en situaciones cotidianas y consejos prácticos para el día a día.
El contenido se basa en tres áreas clave:
Diferentes edades, diferentes mundos digitales
Aunque niños y adolescentes se enfrentan a muchos de los mismos desafíos online, un niño que da sus primeros pasos en Internet no tiene las mismas necesidades que un adolescente. Por eso hemos creado dos experiencias adaptadas a cada etapa.
Para los más pequeños, Safie, nuestro embajador ciber, les acompaña durante el recorrido. Se trata de una llama juguetona que ayuda a que temas como la privacidad y los riesgos sean más fáciles de entender, adoptando diferentes formas para explicar situaciones de forma divertida y memorable.
Para los adolescentes, la propuesta apuesta por una experiencia más dinámica y visual, adaptada a la forma en la que consumen contenidos: deslizando la pantalla. A través de situaciones digitales cercanas a su día a día, pueden aprender a identificar señales de alerta, tomar decisiones informadas y desarrollar hábitos más seguros.
Un espacio también para adultos
Ayudar a niños y adolescentes a desenvolverse con más seguridad en Internet es una tarea compartida. Por eso, el nuevo espacio también ofrece recursos útiles para padres, tutores y profesores, con información práctica que les ayuda a reconocer riesgos, señales de alerta e iniciar conversaciones sobre seguridad digital.
Conocer las herramientas, configuraciones y controles disponibles puede facilitar que niños y adolescentes ganen autonomía en Internet sin renunciar a las oportunidades y experiencias que ofrece el mundo online.
Los riesgos digitales no siempre son fáciles de identificar. Con este nuevo espacio, en Santander queremos ayudar a los jóvenes a incrementar el conocimiento y la confianza necesarios para parar, pensar y pedir ayuda cuando tengan dudas.