Los préstamos de obras de arte son una práctica habitual entre instituciones culturales para completar su catálogo de forma temporal. Ya sea para exposiciones de autores, temáticas o épocas concretas, este instrumento conecta el mundo del arte y acerca las piezas a audiencias para las que sería más complicado disfrutarlas de otra forma. La Fundación Banco Santander, que gestiona la colección del banco, cuenta con una amplia experiencia en la materia, con más de 650 préstamos ya realizados desde 1990.
El préstamo de una obra de arte es un proceso extenso que culmina con la exhibición de la pieza seleccionada en una galería o un museo, durante un periodo de tiempo consensuado. Pero, para que la obra pueda ser disfrutada por nuevos públicos, profesionales de varios ámbitos han tenido que ejecutar una detallada planificación y un minucioso trabajo técnico con mucha antelación.
La Fundación Banco Santander, que gestiona una colección con más de 160 años de historia, cuenta con una amplia experiencia en esta materia. No en vano, tras más de 650 ocasiones en las que una obra ha sido prestada desde 1990, esta práctica forma parte del día a día de la institución. Piezas de la Colección Banco Santander han visitado países europeos como Alemania, Portugal, Rusia, Reino Unido o Polonia, pero también han viajado hasta Estados Unidos, Argentina, México o Japón. Solo en 2025, más de 15 obras abandonaron las salas de la colección en España para viajar a países como Francia o Bélgica, además de a varios puntos de la geografía española. En 2026 está previsto que un Zurbarán forme parte del monográfico que el Museo del Louvre de París le dedica al autor español en otoño.
Los préstamos son muy importantes para las instituciones ya que fomentan el movimiento cultural. Hacen que las obras sean disfrutadas por otros públicos, revitalizando además las ciudades de destino. Además, sirven para establecer y estrechar lazos entre entidades, ya que se abren los canales de comunicación para compartir experiencias y lanzar peticiones en ambas direcciones. Es una manera de acercar el arte al público, ya que sería difícil acceder a ciertas obras si no fuera por este sistema.
Marta Guibert, conservadora-restauradora de la Fundación Banco Santander
Solicitud y evaluación
El proceso de préstamo se inicia con la solicitud oficial de la obra concreta por parte de la institución que pide exhibirla ligada a un proyecto en particular. Normalmente, estas peticiones se realizan con varios meses, o incluso más de un año, de antelación y las evalúa un comité que valora la recomendación del equipo técnico, en este caso coordinado por la conservadora-restauradora de la Fundación Banco Santander, Marta Guibert.
La petición viene acompañada de toda la documentación necesaria para evaluar la solicitud: por qué se ha seleccionado esa obra, quién va a ser el comisario de la exposición, dónde se va a exhibir la pieza o en qué condiciones ambientales y de seguridad. Guibert destaca que “nosotros no cobramos por los préstamos, pero siempre debemos asegurar la integridad de la pieza y que la petición esté suficientemente razonada y documentada”.
La Fundación responde de forma oficial y el acuerdo se materializa mediante las Condiciones Generales, un documento similar a un contrato que incluye, entre otros aspectos, la contratación de un seguro ‘clavo a clavo’. Esto es, la institución que recibe la obra debe cubrir la pieza desde que se desmonta en su lugar de origen, su embalaje, su transporte, su exposición, así como su retorno a la Colección Banco Santander en las mismas condiciones de salida.
Tras la aprobación de la cesión, se informa al Ministerio de Cultura del préstamo, que debe autorizar el permiso de exportación temporal “si la obra en cuestión tiene la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC), más de 100 años o está inscrita en el Inventario General de Bienes Inmuebles”.
Cómo se transportan las obras de arte
El proceso de embalaje es muy delicado, por eso siempre está presente la conservadora de la Fundación, para emitir un informe del estado de la obra y asegurarse de que viaja hasta su destino en las mejores condiciones. Guibert subraya que “para cada cuadro se prepara una caja concreta, adaptada a sus medidas. Nosotros solemos darle un acabado con pintura ignífuga roja para que sean identificativas de la Colección Banco Santander. Además, están hechas de paneles de madera laminada, con varios años de antigüedad para que la caja no se agriete. Las cajas están cubiertas en su interior de varias capas de espumas de diferentes tipos que actúan como aislante térmico y para amortiguar las vibraciones”.
Incluso los camiones que las transportan, que deben ser climatizados, tienen que cumplir ciertos requisitos. Una vez en destino, la obra solo sale de la caja en presencia del responsable de la Fundación. La apertura se realiza 24 horas después de la llegada, para respetar el aclimatamiento de la obra al destino. Aun así, no todos los préstamos y transportes son tan sencillos como los de los cuadros. Por ejemplo, obras de grandes dimensiones como las esculturas de Chillida son difíciles de transportar y requieren de un proceso mucho más complicado. “Es un esfuerzo, pero merece la pena porque ayuda a difundir el arte y acercarlo a quien lo tiene lejos”, concluye Guibert.
Faro Santander
La apertura de Faro Santander, prevista para el próximo mes de septiembre, permitirá disfrutar de la Colección Banco Santander en un edificio emblemático.