Encontrar el equilibrio entre la rentabilidad y el riesgo es uno de los retos que se plantean los inversores. Y para conseguirlo, la diversificación es un método muy útil y que está al alcance de cualquier perfil inversor.
La inversión es un tema que suele generar mucho interés en el mundo financiero, tanto para quienes poseen un gran capital como para aquellos que cuentan con una cantidad de recursos más reducida. Eso sí, en ambos casos, el objetivo es el mismo: buscar rentabilidad en los mercados. Sin embargo, debido -entre otros factores- a los vaivenes de los mismos, no existe una fórmula mágica que garantice el éxito de todas las inversiones, por lo que el riesgo es un elemento clave a tener en cuenta a la hora de invertir.
En el pasado, los inversores generalmente se concentraban en buscar las oportunidades con las mayores ganancias posibles y no consideraban igual de relevante calcular los riesgos, por lo que se exponían a invertir en activos que los podían llevar a perder el dinero. En 1952 el economista estadounidense Harry Max Markowitz revolucionó esa práctica con la publicación de un artículo en el que proponía darles la misma importancia a las ganancias que a los riesgos y planteó, además, un método para ayudar a reducir dichos peligros financieros: la diversificación. La contribución de las ideas de Markowitz fue tal que en 1990 recibió el premio Nobel de Economía.
En términos generales, diversificar es elegir varias opciones en lugar de una sola y, si hablamos de inversiones, significa dividir los recursos disponibles para asignar cada parte a activos diferentes. De esa forma, en caso de que uno de los activos represente pérdidas, estas afectan únicamente a la parte del capital invertido en él y no la totalidad, como sí ocurría anteriormente.
¿Cómo diversificar las inversiones correctamente?
Si te interesa empezar a invertir o, incluso, si ya tienes experiencia, sin duda conocer y poner en práctica algunos consejos sobre cómo diversificar te será de mucha utilidad. Lo primero que debes saber es que, según tu perfil inversor, es decir los recursos de los que dispones, tus expectativas de rentabilidad, el riesgo que puedas asumir, el tiempo que estés dispuesto a esperar, entre otras características que te identifican, necesitarás elegir una inversión u otra.
Veamos el ejemplo de Tomás: durante los últimos años, un porcentaje de su salario lo ha destinado al ahorro y ahora quiere emplear parte de ese dinero guardado para la inversión. Su objetivo es incrementar su capital para disfrutarlo cuando llegue al momento de la jubilación -todavía le faltan más de 10 años-, por lo que no tiene prisa ni necesidad de liquidez y puede invertir a largo plazo. Además, prefiere no asumir muchos riesgos, así que busca un activo con el que se sienta más seguro, aunque la rentabilidad sea menor.
Estas son algunas de las opciones que puede considerar Tomás para diversificar correctamente su inversión. Puede elegir una de ellas o también combinar varias, según lo que más le convenga para cumplir con su objetivo al tiempo que reduce el riesgo.
Si te interesa saber un poco más sobre cómo rentabilizar tu dinero, este artículo de Sano de Lucas te explica en qué te debes fijar cuando decides entrar en el mundo de las inversiones.
El riesgo de diversificar en exceso
Por último, vale la pena resaltar que la diversificación puede ser contraproducente para la salud financiera del inversor si se realiza sin control. Tener un gran número de activos dispersos en el portafolio puede ocasionar que los costes asociados a su gestión sean mayores, por lo que las ganancias finales se reducen. Además, es necesario destinar más tiempo para encargarse de la cartera y se hace aún más difícil estar al tanto de lo que sucede en los diferentes sectores o zonas geográficas para tomar decisiones sobre los activos.