Son un tipo de deuda que emiten las organizaciones, tanto públicas como privadas, para financiar proyectos socialmente responsables con el medioambiente. Constituyen una forma de inversión en activos sostenibles cada vez más popular. 

Las finanzas sostenibles han cobrado un papel fundamental en los últimos tiempos, en el impulso de iniciativas para mitigar los efectos devastadores que la crisis climática está ocasionando. Dentro de ellas, destacan los bonos verdes, un tipo de financiación responsable con el medioambiente utilizado por parte de las instituciones públicas o privadas. 

Para entenderlos, primero debemos conocer los bonos, un instrumento financiero que se utiliza para obtener liquidez a largo plazo, a cambio de devolver a los inversores la cantidad inicial invertida junto a unos intereses previamente fijados. Así se distingue de otros instrumentos, como por ejemplo ocurre con las letras del Tesoro que emiten los Estados, cuyo vencimiento es a corto plazo.

En concreto, los bonos verdes tienen una particularidad respecto a otros tipos de bonos pues tienen un objetivo sostenible: deben destinarse a financiar proyectos que ayuden a paliar las consecuencias del cambio climático o que busquen preservar el medioambiente. Así, este tipo de deuda se enmarca dentro de los criterios ESG (ambiental, social y de gobierno) y el inversor se puede beneficiar de la asignación de unas emisiones evitadas proporcionales a su inversión.

La primera emisión de bonos verdes tuvo lugar en 2007 por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y marcó uno de los grandes hitos en el compromiso por construir una banca responsable. Hoy en día, la inversión en bonos verdes supone la opción preferente de muchos inversores. Tan solo en 2020, las emisiones verdes alcanzaron más de 270.000 millones de dólares (casi 240.000 millones de euros), de acuerdo con los datos de la Climate Bonds Initiative (CBI).

Emisiones de Bonos Sostenibles de Santander

Desplegable

El Santander’s Global Sustainable Bonds Framework se ha desarrollado en línea con los “Green and Social Bond Principles 2018”, nuestra estrategia de Banca Responsable y con nuestra intención de desplegar capital adicional para proyectos responsables y sostenibles.

Este Santander’s Global Sustainable Bonds Framework permite la emisión de bonos verdes, bonos sociales y bonos sostenibles, que alinean las actividades de financiación con el desarrollo sostenible y nuestro compromiso de contribuir al crecimiento más inclusivo y sostenible.

¿Qué proyectos se pueden financiar con bonos verdes?

Imaginemos que Ana recientemente ha terminado de pagar su hipoteca. En consecuencia, ahora tiene menos gastos, por lo que su capacidad de ahorro ha aumentado considerablemente. Desde hace un tiempo, está pensando en destinar una parte de esos ahorros a alguna inversión. Sin embargo, quiere que esta tenga un fin responsable así que, además de obtener rentabilidad, busca que contribuya al cuidado del planeta y las personas. 

Después de informarse  acerca de las distintas opciones disponibles, se interesa por los bonos verdes y quiere conocer más sobre  los proyectos que podría impulsar gracias a su inversión. Entre los principales usos de los bonos verdes, destacan: 

  • La movilidad sostenible: contempla iniciativas orientadas al impulso de un transporte limpio, que reduzca la emisión de CO2 y otros gases de infecto invernadero a nuestro planeta. Los coches eléctricos, las bicicletas, etc. se han convertido en alternativas perfectas a los tradicionales vehículos con motores de gasolina o diésel. 
  • La eficiencia de energía: según las Naciones Unidas (ONU), el consumo doméstico de energía global supone el 21% de las emisiones de CO2 que se vierten al planeta. Entre otros, la domótica presenta una solución práctica para hacer nuestro día a día más eficiente. 
  • La gestión de residuos: esta misma organización cifró en 11.2000 millones de toneladas los residuos sólidos que se producen en la Tierra. En los últimos años, además de la economía colaborativa, han surgido ideas innovadoras para dar una segunda vida a los objetos que ya no necesitamos.  
  • Las instalaciones sostenibles: muchas organizaciones trabajan para lograr infraestructuras más responsables con el planeta. Sus aportaciones van desde el uso de energías renovables para el funcionamiento de las maquinarias hasta la obtención de materiales biodegradables, entre otros. 

Invirtiendo en bonos verdes, Ana estará apoyando la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, en concreto al número 7, “energía asequible y no contaminante”; y al número 13, “acción por el clima”; aunque estimulará también la obtención de otros como tener “agua limpia y saneamiento” (objetivo 6) o la creación de “ciudades y comunidades sostenibles” (número 11). 

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