El ahorro es el objetivo por excelencia de las personas cuando hablamos de su economía personal y doméstica. Sin embargo, lograrlo en ocasiones puede ser complicado. A continuación, te contamos cinco juegos para hacerlo de manera divertida y amena. 

Cuidar nuestra alimentación o incorporar el deporte en nuestra rutina son algunos consejos clave para mantener una buena salud física y mental; sin embargo, aunque sean propósitos que siempre tenemos en mente, a la hora de cumplirlos la falta de planificación, la pereza y otras causas se interponen en nuestro camino. Lo mismo pasa con el objetivo del ahorro si hablamos de cuidar nuestro bolsillo: los sesgos del presente, provocados por los deseos de obtener recompensas inmediatas sin valorar racionalmente si son necesarias –por ejemplo, la adquisición de unos cascos inalámbricos en oferta-, o los gastos hormiga, derivados de las compras de productos y servicios de pequeño coste –por ejemplo, un café cada mañana en un bar cercano al lugar del trabajo-, pueden hacer tambalear nuestra salud financiera

Para que esto no ocurra, son fundamentales el aprendizaje y la planificación financiera, es decir, el conocimiento y organización de nuestros gastos e ingresos para poder responder ante nuestras obligaciones (el alquiler, el pago de un préstamo, etc.) y nuestras necesidades y deseos (la compra en alimentación, el ocio, etc.), guardando una parte para posibles imprevistos. 

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¿Cómo se puede ahorrar dinero?

Aunque la tarea de la planificación pueda resultar aparentemente sencilla, muchas personas no la realizan o no la hacen adecuadamente. Además, el ahorro lejos de percibirse como una puerta para alcanzar otras metas, como la compra de un coche o un viaje al extranjero, se ve en ocasiones como una obligación más. Esta visión negativa contribuye a que cueste más lograrlo. 

Sin embargo, a través de distintos juegos se puede ahorrar de manera más entretenida y atractiva, sobre todo, si se lleva a cabo con las personas con las que se convive: desde los más pequeños de la casa hasta los más mayores. 

Estos son algunos ejemplos que se pueden poner en práctica para ello: 

  • El cofre del tesoro: en las famosas películas de piratas, estos solían encontrar baúles cargados de monedas. En este juego, ideal para los niños de la casa, se coge una caja, una botella o una hucha en la que se van echando todas las monedas que se encuentren o consigan: desde aquellas que están olvidadas en un bolsillo hasta el cambio que da el panadero. Aunque sean montos pequeños, se irá acumulando una cantidad de dinero. 
     
  • El ranking responsable: en este caso, es importante la participación de todos los miembros del hogar. Inicialmente, hay que debatir y acordar las distintas actividades y los puntos asociados que se van a establecer. Por ejemplo, 5 puntos por cerrar el grifo durante el jabonado y así ahorrar agua; 10 puntos por descongelar los alimentos con anterioridad; 15 puntos por apagar las luces, etc. Al final de la semana, se hará un recuento individual entre todos los participantes de la casa, viendo quién ha ocupado la primera posición. El ganador podrá disfrutar del beneficio que se acuerde, como elegir una película, su comida favorita para el día siguiente, etc. 
     
  • Los impuestos por la conciliación: en este truco también se establece una serie de conductas negativas y las penalizaciones económicas que tiene incurrir en ellas. Así, la persona que realice una deberá pagar un precio simbólico. Al final del año, el dinero recaudado será destinado a la actividad que elija la familia. 
     
  • Un día sin gastos: este reto consiste en no gastar nada durante 24 horas. De esta forma, se pueden buscar actividades gratuitas para realizar en grupo o de manera individual: visitar exposiciones de arte sin coste, dar un paseo en bicicleta o quedar con un grupo de amigos para patinar al aire libre. 
     
  • El ahorro semanal: todos los años tienen hasta 52 semanas y precisamente este número será el protagonista del juego. Cada semana, el participante o los participantes deberán meter en un monedero o recipiente tanto dinero como el número de la semana del año en la que estemos. Por ejemplo, en la décima semana del año deberán meter diez euros, dólares, pesos o la moneda local que corresponda. Al principio, resultará sencillo, ya que las cuantías son mínimas; pero, a medida que avance el año, estas se incrementarán.
    Esta forma puede ser ideal si, por ejemplo, queremos ahorrar para un viaje al año siguiente a un destino que llevamos deseando mucho tiempo. 

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