Usamos estas dos palabras para referirnos a la alteración del clima en el planeta Tierra como consecuencia de la actividad humana y del ciclo natural. En la actualidad, supone uno de los desafíos más importantes a los que se enfrenta el mundo: una amenaza que, de no destinar esfuerzos para frenarla, pone en riesgo nuestro porvenir.

El cambio climático es un asunto en tendencia que, lejos de ser una moda, constituye una de las principales preocupaciones de la humanidad. El aumento de la concienciación individual y colectiva, así como una serie de compromisos asumidos por las organizaciones públicas y privadas a nivel global, pretenden limitar el efecto demoledor producido por una crisis climática que no da tregua. 

Según el último estudio del IPCC (siglas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU) en 2021, “Cambio climático 2021: Bases físicas”, los daños provocados por el calentamiento global están siendo devastadores, agudizando una brecha social y medioambiental sin precedentes. Ya este organismo avisó en 2018 de la importancia de reducir los gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento a 1.5ºC.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (conocida como OMS por sus siglas) estimó que el cambio climático sería la causa de 250.000 fallecimientos más entre 2030 y 2050, ya que muchas enfermedades están relacionadas con la temperatura y las lluvias, como, por ejemplo, el estrés calórico o la desnutrición.  

Así, el cambio climático provoca consecuencias cada vez más irreversibles tanto en la población como en el entorno. Algunas de las más destacadas son: 

  • Deshielo de los polos: una de las consecuencias de las altas temperaturas es el derretimiento de las grandes masas de hielo de los polos. Esto provoca directamente una subida del nivel del mar, aumentando el riesgo de inundaciones en zonas costeras.
     
  • Deforestación: por causas humanas y naturales, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) afirma que, según estimaciones, más de 400 millones de hectáreas de bosque se han perdido en el mundo desde comienzos de los años 90. Este declive se ha intensificado más en los últimos años. 
     
  • Pérdida de especies animales: tigres, osos polares, tortugas marinas… Miles de especies animales están amenazadas por el cambio climático. Según el estudio “Vida silvestre y calentamiento global” (en inglés denominado “Wildlife in a Warming World”) de WWF en 2018, hasta la mitad de animales y especies vegetales de las zonas más ricas en biodiversidad del planeta podrían verse abocadas a su desaparición local antes de que acabe el siglo. 
     
  • Aumento de la intensidad de fenómenos meteorológicos: los huracanes, tornados y otros fenómenos naturales han incrementado su violencia en los últimos tiempos; provocando, en consecuencia, más pérdidas materiales y humanas. 
     
  • Migraciones: la escasez de recursos como el agua potable o las condiciones de insalubridad de muchas zonas ha provocado que poblaciones locales se vean obligadas a emigrar hacia otros lugares, agudizando la brecha social. 

0 emisiones neta

de carbono en todo el Grupo en 2050

220.000 mn €

entre 2019 y 2030 para combatir el cambio climático

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de carbono en todo el Grupo en 2050

220.000 mn €

entre 2019 y 2030 para combatir el cambio climático

En Santander, trabajamos cada día para luchar contra el cambio climático. Para ello, apoyamos a nuestros clientes en su transición hacia una economía verde a la vez que nos marcamos como empresa ambiciones como tener cero emisiones de CO2 en 2050.

Además, participamos en iniciativas a favor del medioambiente como “Reforestamos” en Santander México; “Plan Natura”, en Santander España; o el acuerdo histórico de Santander Brasil con Bradesco e Itaú Unibanco para promover el desarrollo sostenible del Amazonas.

Estamos ante un reto que requiere del compromiso de todos para avanzar hacia un futuro sostenible, porque “si queremos que la economía mundial sea una economía verde, necesitamos hacer un esfuerzo global de verdad: que los bancos, las empresas, los gobiernos, los reguladores y la sociedad civil trabajen juntos en la misma dirección”, como afirma Ana Botín.  

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