Nos han abierto todo un mundo de posibilidades. Podemos encontrarlas en cualquier lugar. Las redes WiFi ya forman parte de nuestra vida.


Tiendas, aeropuertos, librerías, centros comerciales, trenes, tiendas, bares… no hay lugar que escape a la conectividad universal que nos facilitan. Por eso, se trata de la primera pregunta que hacemos cuando llegamos a un hotel, restaurante o establecimiento: “¿Hay Wifi?”.

Pero, ¿sabemos realmente hacer un uso correcto de ellas? ¿Somos conscientes de que pueden entrañar ciertos riesgos si no tomamos las precauciones adecuadas? Porque a pesar de que nos han facilitado, y mucho, la vida, no siempre son las más seguras. Existe la posibilidad de que podamos exponernos con demasiada facilidad ante los ciberdelincuentes que campan a sus anchas por el universo digital. Sin embargo, que no cunda el pánico, haciendo uso responsable de ellas nos traerá más beneficios que desventajas.

Específicamente, una red WiFi es el canal de acceso a Internet por el que circulan los datos entre los dispositivos conectados y la red. En casa tenemos la ventaja de haber presenciado el proceso de instalación, conocer el operador del servicio y, en casos, hasta personalizar su configuración. Tener el control sobre la accesibilidad de tu propia red reduce los riesgos de vulnerabilidades en tu equipo y exposición de tu información privada.

Por eso, es importante conocer algunos de los usos que los ciberdelincuentes pueden hacer una vez acceden a una red WiFi. Todo ello, con el objetivo de navegar por ellas con precaución:

  • Distribuir malware: Al contrario de lo que se pueda pensar, los ataques de los ciberdelincuentes no tienen siempre el objetivo de lucrarse económicamente. También buscan colocar software malicioso para inhabilitar los dispositivos o recopilar datos.
  • ‘Man in the Middle’: Es un tipo de ataque que consiste principalmente en situarse entre el dispositivo y la Red para hacerse con los datos. De esta forma, gracias a la red WiFi, el atacante puede conectarse al dispositivo y, desde ese momento, acceder a todos los datos que se transfieren a los servidores de Internet, e incluso modificarlos.
  • ‘Sniffers’: El funcionamiento es similar al anterior, sin embargo, en este caso el atacante intercepta todos los datos posibles, para posteriormente analizarlos y hacer uso de la información más sensible o relevante.

Entonces, ¿cómo podemos protegernos?

Para Juan Corro, director académico del área de ingeniería del Centro Universitario U-tad, donde se imparte el Máster Indra en Ciberseguridad, “la falta de buenos hábitos o higiene digital por parte de los ciudadanos hace que sean más susceptibles de recibir ataques”.

Por eso, como en todos los aspectos de nuestra vida, lo más importante es el sentido común. Es decir, si algo te resulta extraño no te conectes. Antes de hacer uso de cualquier red WiFi pública, debemos asegurarnos de verificar con los responsables del lugar que la red a la que intentamos acceder es la auténtica.

Y es que para un cibercriminal no es muy complicado crear una red falsa, darle un nombre similar a las redes más demandadas y engañar a quien accede a ella. De ahí que no sea extraño que podamos entrar en esa red sin darnos cuenta y que puedan robarnos información personal. Además, estas redes no encriptan la información que desde los dispositivos enviamos a Internet lo que provoca mayor vulnerabilidad.

Estas son algunas pequeñas recomendaciones que nos pueden ayudar a hacer un uso más responsable de las redes WiFi públicas:

  1. Evitar realizar determinadas acciones. Es recomendable no realizar compras online o consultas en nuestra banca online. Es decir, es mejor evitar aquellas operaciones sensibles y confidenciales para las que necesitemos facilitar contraseñas o información personal como el DNI o los datos de nuestra tarjeta de crédito.
  2. Desactivar la función de auto-conexión a una red WiFi pública y no olvidarnos de desconectarla cuando terminemos de usarla, para que no permanezca registrada en nuestro dispositivo.
  3. Empleo de contraseñas fuertes. Refuerza el acceso a tus dispositivos. Aunque lo más sencillo es utilizar la misma contraseña para todo, también lo es para los estafadores. Es recomendable usar distintas contraseñas para cada una de nuestras cuentas y dispositivos. Evitemos crear contraseñas cortas y que contengan datos personales como fecha de nacimiento, direcciones o números de teléfono. Además, es importante no seleccionar la opción “guardar tu contraseña”, ya que cualquiera podrá acceder a nuestras cuentas en caso de pérdida o robo.
  4. Mantente al día. Es muy importante que mantengamos nuestro software y aplicaciones siempre al día, ya que refuerzan la seguridad de los dispositivos al incorporar mejoras.
  5. Acceso a páginas web protegidas. Si es totalmente imprescindible introducir información personal cuando estemos conectados a una red pública, lo más recomendable es comprobar que la página web en la que vamos a hacerlo está encriptada, es decir, protegida. Para ello, solo tenemos que fijarnos que la URL comience por “HTTPS”y no por “HTTP”.
  6. Mejor la conexión móvil. Si cuentas con un plan de datos que te lo permita, la conexión inalámbrica de tu móvil, más conocida como “conexión compartida” o “hotspot”, siempre será más segura que una red WiFi pública.

Tener en cuenta estas recomendaciones puede ser una forma muy sencilla de proteger nuestra vida digital cuando usamos una red WiFi. Así es que conectémonos con seguridad y disfrutemos, con cabeza, de las infinitas posibilidades que nos ofrece la tecnología.

Banco Santander ayuda a las personas a prosperar en su vida digital, como parte de su compromiso por hacer banca responsable.