Realizar actividad física, tener una dieta equilibrada o dormir adecuadamente son algunas de las prácticas más recomendadas para tener una salud física y mental en buenas condiciones. Además, este tipo de hábitos repercuten positivamente en tus finanzas personales y en la economía en general.

A primera vista puede ser difícil reconocer la relación que existe entre los hábitos saludables y las finanzas personales. Sin embargo, estos dos aspectos tienen mucho en común. Por una parte, cuando cuidas tu bienestar físico y mental, también favoreces tu desarrollo personal y profesional, previniendo enfermedades o dolencias que podrían traducirse en costes económicos a futuro, ya sea por los tratamientos médicos o por la incapacidad de trabajar, entre otras consecuencias que afectan a los ingresos.

Por otro lado, a través de los hábitos saludables también puedes cumplir objetivos específicos como ahorrar o reducir los gastos, así como contribuir con un consumo más responsable de los recursos naturales, gracias a modelos como el de la economía circular o economía colaborativa.

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5 hábitos saludables que benefician tus finanzas personales

Realiza actividad física. Cuando de ejercicio se trata, quizá pienses en largas rutinas de gimnasio, corriendo en una cinta o levantando pesas, entre otras actividades. Pero la realidad es que, haciendo algunos ajustes en tu vida diaria, puedes mejorar tu salud física y mental, ahorrar dinero y beneficiar al planeta.

Caminar o utilizar la bicicleta, siempre que puedas, para ir a tu lugar de trabajo o estudio es una forma de reducir la utilización de vehículos como el coche particular y, en consecuencia, el coste por el consumo de combustibles fósiles como la gasolina. Así también contribuyes a la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero como el CO2. Lo importante es que realices la actividad física que mejor se adapte a tus circunstancias durante al menos 2 horas y media a la semana, según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) si tu edad está comprendida entre 18 y 64 años.

Aliméntate adecuadamente. Los productos azucarados, procesados o las frituras, entre otros, suelen ser una tentación al momento de hacer la compra y no siempre proporcionan los nutrientes que necesitas para tu día a día. Una buena idea es elaborar una lista antes de ir al supermercado para evitar aquellas compras por impulso y que representan un gasto adicional para tus finanzas. También puedes acudir a los mercados de proximidad y aprovechar la oferta de frutas y verduras de temporada o elegir alimentos sin arreglar ni envasar y encargarte tú de cortarlos o pelarlos. Esto te ayudará a ahorrar dinero al mismo tiempo que consumes alimentos frescos y más saludables.

Descansa lo suficiente. Seguramente, alguna vez, al empezar el día, has sentido que te levantas con cansancio físico, mental o simplemente de mal humor. La respuesta podría estar en la cantidad y calidad del sueño. La falta de un descanso reparador afecta capacidades como la atención, concentración, aprendizaje o la memoria, y podrían influir negativamente en la toma de decisiones importantes, como las financieras. Además, aumenta el riesgo de sufrir lesiones y accidentes relacionados con la somnolencia, que podrían -además de afectar a tu salud como aspecto más importante- lastrar la economía familiar debido a los costes médicos o la disminución de ingresos, por ejemplo.

Sé constante con tus propósitos. El hábito de la disciplina te puede ayudar a fomentar otros hábitos, como los mencionados anteriormente, así como alcanzar los objetivos que te plantees en las diferentes facetas de tu vida: hacer más actividad física, ahorrar para un viaje o aprender un nuevo idioma son propósitos que tienen en común la constancia. Elaborar un calendario con los días en los que quieres hacer ejercicio o un presupuesto mensual para controlar mejor tus finanzas personales y reunir el dinero para las vacaciones son dos ejemplos de cómo, con un poco de planificación, puedes mantener tus objetivos a la vista y enfocarte en cumplirlos.

Así como para crear el hábito de hacer actividad física o alimentarse saludablemente se necesita tiempo y dedicación, con los propósitos para mejorar tu salud financiera ocurre lo mismo. Por ello, en este contenido de Tu Futuro Próximo, el blog de Santander Consumer España, te explican cómo se puede crear el hábito del ahorro.

Consume con responsabilidad. El consumo de bebidas como las alcohólicas o sustancias como el tabaco son algunos ejemplos de hábitos negativos que también pueden perjudicar tu salud y tu economía. Al requerir que gastes dinero en ellos, provocan de forma directa una disminución en los ingresos. Esto, sin contar el coste de su tratamiento o la pérdida financiera debido a las enfermedades que ocasionan, las incapacidades laborales o la situación de dependencia que generan, entre otras.

En el ámbito económico, también es posible realizar un consumo responsable y que contribuya con el cuidado de la sociedad y del planeta. Por ejemplo, a través de las finanzas sostenibles, con productos de inversión responsable como los bonos verdes o bonos sociales, o simplemente adoptando hábitos como utilizar las aplicaciones de segunda mano para darle una nueva oportunidad a los dispositivos electrónicos que no utilizas o reduciendo el consumo energético en tu casa u oficina para no malgastar los recursos naturales.

Los hábitos saludables en el mundo empresarial

Cada vez más empresas se preocupan por fomentar los hábitos saludables en sus entornos laborales. Además de ser una forma de contribuir al bienestar de sus empleados y retener o captar el talento, también contribuye a alcanzar los objetivos y mejorar los resultados en materia de productividad.

Iniciativas como las jornadas de actividad física en los lugares de trabajo, charlas con especialistas para concienciar sobre la importancia de cuidar la salud física y mental dentro y fuera del trabajo o formación en primeros auxilios les reportan a las empresas beneficios tales como un mayor compromiso de los empleados y mejores vínculos entre los compañeros. En definitiva, un equipo saludable trabaja mucho mejor e impulsa el crecimiento empresarial.

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